
+ GESTION. – FOTOS
A más de dos años del inicio de la gestión Wesner, los números cada vez más rojos que se intentan tapar con fotos para mostrar una realidad paralela a los vecinos.
Por Esteban Di Carlo
El 31 de diciembre de 2025 finalizó el segundo ejercicio completo de la Intendencia camporista en Olavarría.
El tridente Valicenti - Wesner y Landívar terminó el segundo año del mandato con un rojo de cerca de $ 5.000 millones de pesos, el equivalente a un poco más de tres millones quinientos mil dólares.
Si a ello le tenemos que sumar que parte del dinero presupuestado para otros destinos también fueron utilizados en los gastos corrientes el déficit es aún mayor, superaría los SIETE MILLONES DE DÓLARES.
El año pasado las cuentas también habían dado de manera negativa, en dicha oportunidad la venta de una calle a una calera había disfrazado dicho déficit en superávit.
La realidad es que se trató de una venta excepcional, que le permitió al gobierno municipal camuflar la ineficiente gestión.
Para este segundo año la diferencia se amplió aún más, no siempre habrá algún bien público por vender, entonces se torna necesaria mejorar la administración, caso contrario el déficit se seguirá ampliando y los proveedores empezarán a cobrar con mayores demoras que en la actualidad.
En un país donde se empieza a privilegiar el equilibrio fiscal, y una conducta prudente en la gestión económica, los gastos desmesurados en un municipio que se ha encargado de asfixiar a los contribuyentes, por nada a cambio, resulta un problema sin solución para los próximos dos años de gobierno.
En efecto, el dinero producto de los impuestos y la presión fiscal sobre el olavarriense es agobiante, la idea de creación de nuevos tributos como el "impuesto al viento" resulta una medida antipática, casi desesperada en la búsqueda de nuevos ingresos, de manera que en el corto plazo no parecería que la solución vaya a venir por el aumento de los ingresos.
Habría que analizar en qué gasta tanto dinero el municipio.
En estos dos años, hubo poco o nulo movimiento en materia de obras públicas.
No han existido obras de envergadura;
El Polo Judicial es un proyecto de la Provincia de Buenos Aires; asfalto no hubo, aumento de la red cloacal, tampoco; la promesa de creación de cientos de viviendas por año quedó disminuida a la entrega de terrenos; y así con cada uno de los compromisos asumidos en campaña.
En Sierras Bayas, la Playa de Camiones solo posee el cerco perimetral, y una edificación a medio hacer.
En el aspecto de recursos humanos, la nómina de la cantidad de trabajadores que depende de la Municipalidad llega entre contratados directos e indirectos a cerca de cuatro mil personas, la mayoría de los cuales tiene ingresos por debajo del salario mínimo vital y móvil.
Eso sí, existen las famosas "cooperativas" que recaudan buena cantidad de dinero a cambio de dudosas contraprestaciones.
En efecto, una forma de tercerizar el trabajo que realiza la municipalidad es a través de un grupo de cooperativas armadas por personas que mantienen una misma ideología, en los cuales se evita realizar aportes, y el control sobre los gastos no resulta tan riguroso.
Si no existen obras públicas, si se les paga un sueldo mísero a los trabajadores, ¿en donde se va el dinero de los olavarrienses?
Tal vez la planta municipal sea elevada para lo que necesita el municipio, y resulta necesario realizar un ajuste en ese aspecto.
Lo cierto es que el olavarriense paga sus impuestos a cambio de obras, de mejoras de infraestructura que le permitan tener una mejor calidad de vida, cosa que no está ocurriendo ahora.
Tal vez el dinero se vaya en la pauta publicitaria, y ello permite tener amordazados y contentos a gran parte del periodismo local, que se encargan intencionalmente de omitir todo tipo de información negativa que provenga de la gestión Wesner.
La mayoría de los medios online de Olavarría resultan selectivos a la hora de publicar notas, un poco por el lineamiento ideológico, otro poco porque dependen económicamente de alguna publicidad o aporte recibido, y otro porcentaje para congraciarse con el poder de turno.
Lo cierto es que no se ve una nota crítica en sus páginas online, ni tampoco una sola noticia que sea desfavorable a su desempeño
Tal vez en época donde los ingresos escasean no resulte necesario gastar tanto dinero en las fiestas populares, ni en la contratación de cantantes ni grupos musicales, bajo el anticuado lema de "pan y circo" para el pueblo.
Todos "tal vez", en realidad la autocrítica debería llegar de parte del sector gobernante, pero no ocurrirá.
Olavarría municipio necesita una gestión más efectiva
Hoy los números no cierran
Necesita menos foto, y más gestión