
A DIOS LE PIDO
Las obras de don Helios que salvaron a Olavarría de muchas inundaciones. La actual gestión y su costumbre de destinar fondos afectados para pagar gastos corrientes y ante una lluvia un poco más fuerte de lo habitual, la ciudad se inunda.
Por Esteban Di Carlo
Año 1980, fines de abril, el Club Estudiantes jugaba la etapa final clasificatorio del Torneo Regional para los cuartos de final de un torneo que otorgaba dos plazas para el viejo Torneo Nacional de Fútbol.
Llevaba un punto de ventaja sobre Olimpo, y en la última fecha necesitaba solo empatar para lograr la tan ansiada clasificación de un equipo que desplegó el mejor fútbol que se pudo observar en Olavarría.
Había llovido copiosamente toda la semana.
Mientras el arroyo empezaba a desbordar en parte de la ciudad, y parte del club donde se iba a disputar este encuentro, las deliberaciones continuaban sobre la suspensión o no del partido.
Pasado el mediodía, venció la cordura.
Partido suspendido.
Lo contrario hubiese sido un desastre.
Ese domingo por la noche casi la totalidad de la ciudad estaba bajo agua.
El primer desastre climático que asoló la ciudad. Duró más de una semana.
Olavarría estaba devastada. Pero se recuperó.
Año 1985, noviembre, misma cantidad de lluvia, mismo escenario.
La diferencia: en la primera inundación, gobierno de facto; en la segunda, la intendencia de Helios Eseverri.
Una decisión política a tiempo logró que las consecuencias del temporal no llegasen a los niveles de hacía cinco años.
Cuando nuevamente el arroyo estaba desbordando en algunos sectores, dinamitó el puente ubicado sobre la ruta 226 que actuaba como dique de contención; con ello se logró alivio, y las aguas del arroyo fluyeron rápidamente hacia el este.
La ciudad se inundó, pero no a los niveles de hacía cinco años.
A partir de allí, y con la creación del canal aliviador que nace antes de la ciudad, y se extiende paralelo a la calle La Rioja, Olavarría no tuvo episodios de riesgos de inundación o anegación.
Hasta ahora.
En marzo y abril de 2026 nuevamente precipitaciones por encima de la media, la falta de mantenimiento en algunos casos, desagües tapados en otros, y el fenómeno anormal de lluvias provocaron en varios barrios una anegación de relevancia.
Mas de cuarenta años habían pasado del último episodio catastrófico.
Esta vez no llegó a esos niveles.
Mas allá del caudal de agua que ingresaron a varias viviendas, el arroyo no desbordó y no hay punto de comparación con lo que se vivió en la década de los ochenta. Pero es una alarma, y hay que actuar sobre las causas.
Paralelamente como medida de prevención con cada alerta naranja se suspenden las clases. Todas las actividades continúan, la educación no.
¿Prevención o falta de mantenimiento en las escuelas?
El Fondo Educativo para invertir en infraestructura y arreglos en escuela tuvo una subejecución de $ 1.105.666.960.
Dicho de otra manera, casi ochocientos mil dólares que tendrían que haber sido destinado a la educación, fue derivado al pago de gastos corrientes.
Del mismo modo, casi u$s 1.500.000 destinados a mejoras de caminos rurales fueron utilizados también para gastos comunes.
El resultado, deterioro y pésimo estado de los caminos; mientras se dibujan los números para que el déficit no aparezca tan escandaloso.
Dentro de este panorama, y luego de doce años, por fin una buena.
Finalmente se inauguró el Polo Judicial, obra importantísima y necesaria para la ciudad.
Un proyecto cuyo inicio de gestión y convenio data de noviembre de 2009, firmado por el ex intendente Jose Eseverri y la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires, y que fue iniciado por el año 2016.
El intendente remarcó en ese acto inaugural: "Que es agua en el desierto".
Como diría el cantante y compositor colombiano Juanes: "A Dios le pido"
A Dios le ruego, que si cae agua, que no sea demasiada.