
AL GRAN PUEBLO.... SALUD
La salud pública y privada de Olavarría enfrenta desafíos crecientes en un contexto de mayor demanda, falta de incentivos para retener profesionales y decisiones políticas que afectan la calidad de la gestión sanitaria. Un análisis sobre las fortalezas y limitaciones de un sistema que muestra señales de desgaste.
Por Esteban Di Carlo
Desde los años 70 el sistema de salud de Olavarría está conformado por una red integrada y descentralizada que se divide en tres sectores fundamentales: el sector privado, aportado en esa época por la Clínica María Auxiliadora, el Instituto Médico de Olavarría, y la Clínica Modelo, hoy desaparecida; el sector público, con el Hospital Municipal Héctor Cura, y las obras sociales.
En estos cincuenta años, a la oferta sanitaria se sumó Cemeda.
No mucho más.
A pesar de que la cantidad de habitantes se ha duplicado en este tiempo, la propuesta sanitaria se ha mantenido prácticamente inalterable, salvo la extensión edilicia de alguno de los centros mencionados.
La principal atención en el partido y con niveles de mayor complejidad recae en el Hospital Municipal, que cuenta con más de ciento cincuenta camas, unidades de cuidados intensivos, neonatología, guardia central, y es faro de atracción de las localidades más pequeñas, y de los partidos vecinos.
Ahora bien, desde hace un tiempo a esta parte no se respetan trayectorias, ni méritos, y los jefes de servicio y directores de hospital son nombrados a dedo en base a la orientación ideológica y no por concurso.
Es decir, como en todas las áreas del gobierno, en este caso la política manchando la salud.
Varios profesionales con reconocida idoneidad han renunciado al hospital porque no se han respetado el recorrido, la antigüedad y el reconocimiento, de manera que han optado por alejarse del nosocomio y dedicarse casi con exclusividad a la actividad privada.
Es verdad que la Municipalidad de Olavarría suprimió el arancelamiento y la exigencia de carnets hospitalarios para la atención en el sistema de salud pública. Esta medida si bien busca eliminar barreras de acceso a los servicios médicos locales, garantizando la gratuidad especialmente para quienes carecen de obra social o prepaga, ha provocado cierta saturación en los servicios, con turnos que superan ampliamente la media conocida.
El servicio de salud, se encuentra complementado por las otras clínicas mencionadas que brindan servicios de manera privada y a través de las diferentes obras sociales.
En efecto, muchas de estas obras sociales se encuentran al límite de su capacidad financiera, pero no menos cierto es que con la baja de la inflación, los pagos que efectuaban a sesenta y noventa días de realizadas las prestaciones ya no tienen el mismo beneficio monetario que antes.
Es decir, el financiamiento de la obra social, en desmedro de los profesionales de la salud, se encuentra en el punto más bajo para sus intereses.
El sector privado de la ciudad se compone de clínicas, y centros de diagnóstico, consultorios en diferentes especialidades que suele absorber la demanda de pacientes con prepagas y obras sociales de alta complejidad, pero, así como Olavarría surge en el sistema de salud, como un lugar que se encuentra por encima de las localidades vecinas, cuando alguna patología excede la normalidad, se sugiere derivaciones a centros hospitalarios de La Plata o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Si bien el sistema se encuentra en un nivel superior en la región, no alcanza para colocarse en dichos niveles a nivel provincial ni nacional, y ello puede obedecer por el uso de tecnología avanzada que en los nosocomios locales se encuentra ausente, o el faltantes de recursos humanos en especialidades críticas.
Es decir, las derivaciones desde Olavarría hacia la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se deben fundamentalmente a la alta complejidad médica, cuando los pacientes requieren tratamientos que exigen tecnología de punta o equipos multidisciplinarios no disponibles en el interior de la provincia, son trasladados a los grandes centros y hospitales nacionales de la Capital Federal.
Para que ello no ocurra, se necesita la retención de talentos, con políticas de estímulos, reconocimientos profesionales a la trayectoria, con salarios dignos, mejora en las condiciones laborales, y terminar con la incorporación en cargos jerárquicos de gente sin la capacidad para gestionar, y que el solo mérito recaiga en compartir una idea política.
Es decir, camino contrario a lo que viene ocurriendo.
En lugar de mejorar la calidad de los profesionales de la salud, estos están abandonando el servicio público para aplicar sus conocimientos íntegramente en la actividad privada, en discordancia con la política sanitaria del municipio.