Información General Escuchar artículo

Alerta digital: cuando la fascinación por el crimen cruza el límite hacia el peligro

El especialista en cibercrimen y evidencia digital Lucas Moyano advirtió sobre los riesgos de la radicalización silenciosa de adolescentes y jóvenes en entornos digitales vinculados a contenidos violentos.

Alerta digital: cuando la fascinación por el crimen cruza el límite hacia el peligro

El especialista en cibercrimen y evidencia digital Lucas Moyano advirtió sobre los riesgos de la radicalización silenciosa de adolescentes y jóvenes en entornos digitales vinculados a contenidos violentos.

En tiempos de sobreexposición digital y acceso ilimitado a contenidos en internet, especialistas en cibercrimen alertan sobre el crecimiento de comunidades virtuales donde la fascinación por los crímenes reales puede derivar en procesos de radicalización peligrosos, especialmente entre adolescentes y jóvenes.

El Auxiliar Fiscal Federal y especialista en Cibercrimen y Evidencia Digital, Lucas Moyano, advirtió que detrás del consumo de documentales, series o podcasts sobre hechos policiales extremos, muchas veces se consolidan espacios digitales que transforman el interés criminológico en una peligrosa glorificación de los agresores.

Moyano —autor de los libros “Ciberdelitos ¿Cómo investigar en Entornos Digitales?” y “Evidencia Digital y Litigación Estratégica en el Proceso Penal”— explicó que en determinadas comunidades virtuales los responsables de ataques masivos o tiroteos escolares son reinterpretados como “figuras icónicas”, “héroes incomprendidos” o “mártires”.

Según indicó, este fenómeno desplaza el foco del sufrimiento de las víctimas y coloca al atacante en un lugar de admiración, reduciendo las barreras morales frente a la violencia y favoreciendo procesos de identificación psicológica que podrían derivar en conductas extremas.

En ese sentido, remarcó la importancia de que familias y docentes estén atentos a determinadas señales de alarma. Entre ellas mencionó cambios en el consumo digital, pasando de un interés informativo a un seguimiento obsesivo de atacantes específicos, la recopilación de archivos o imágenes relacionadas con hechos violentos y la participación en foros dedicados a perpetradores de violencia extrema.

También señaló como indicadores preocupantes el uso de lenguaje o simbología vinculada a criminales, la adopción de avatares inspirados en ellos y la repetición de frases utilizadas por agresores en ataques conocidos.

Otro de los aspectos que destacó el especialista es la presencia de patrones de aislamiento social, antecedentes de acoso escolar, conflictos familiares o sentimientos profundos de rechazo hacia la sociedad, situaciones que pueden potenciar procesos de radicalización en jóvenes vulnerables.

Asimismo, advirtió que la señal de alerta más grave aparece cuando comienzan a manifestarse fantasías explícitas de violencia, referencias a “superar” ataques anteriores, interés inusual por armas o tácticas y la posible redacción de lo que se conoce como un “testamento digital”.

Moyano explicó además que internet funciona muchas veces como una “caja de resonancia”, donde determinados hechos de alto impacto mediático generan el denominado “efecto contagio”, favoreciendo amenazas o intentos de ataques imitativos impulsados por la búsqueda de notoriedad y fama digital.

Frente a este escenario, el especialista subrayó que la prevención y la detección temprana son fundamentales. En ese marco, recomendó a las familias mantener una supervisión activa de la vida digital de los menores, promover el diálogo constante y ayudar a distinguir entre la estética o ficción de ciertos contenidos y la violencia real que representan.

Finalmente, sostuvo que cualquier manifestación que glorifique la violencia o haga referencia a posibles ataques no debe ser minimizada, y que ante este tipo de situaciones resulta clave buscar ayuda profesional o dar aviso a las autoridades competentes.

“La seguridad de nuestros hijos no puede delegarse; el diálogo sincero y la atención a los cambios en su comportamiento siguen siendo nuestra mejor herramienta para prevenir la violencia digital”, concluyó

Volver arriba