
ALERTA... MONOPATINES
La nueva regulación municipal sobre monopatines y bicicletas eléctricas vuelve a poner en discusión los límites entre ordenar el tránsito y crear nuevas obligaciones para los vecinos. Mientras el Municipio avanza con registros y seguros obligatorios, quedan pendientes medidas concretas de educación y prevención vial. ¿Seguridad o recaudación?
Por Esteban Di Carlo
El afán regulatorio del gobierno municipal supera la capacidad de asombro.
Los afectados fueron los parques eólicos, en su caso con la imposición de una hermosa renta mensual; luego, las cámaras con fotomultas que cubrieron la ciudad.
Ahora parece que los monopatines o las bicicletas eléctricas deberán pasar por un control municipal, inscribirse en un registro, y tener seguro obligatorio para poder circular en las calles de Olavarría.
La Ley de tránsito es anterior a la incursión de este tipo de vehículos, y no contempla absolutamente nada, solo por analogía se pueden asimilar a otra clase de rodados, en este sentido, la intención de regular este tipo de rodados debería distinguir primero entre aquellos que superen o no una media determinada de velocidad.
Es que si los mismos no superan los 25/30 km/h su velocidad de circulación en algunos casos sería inferior a alguna bicicleta.
Lo cierto es que el porcentaje de accidentes de tránsito donde participan estos rodados es prácticamente nulo, y si participan lo hacen como agentes pasivos.
Mas allá de la obligatoriedad de un seguro de responsabilidad civil para los monopatines, el Municipio debería hacer hincapié en controlar los seguros de los automóviles que circulan por la ciudad, que en algunos casos lo hacen sin ellos o sin el pago de los mismos.
La imposición de un registro, solo por una cuestión estadística no tiene explicación. ¿Vendrá después del registro una especie de patentamiento y/o nuevo impuesto?
Sin perjuicio de lo manifestado, que la resolución adopte la obligatoriedad en la utilización del casco es una medida acertada.
La persona que utiliza el monopatín, corre el mismo riesgo que quien circula en bicicleta, y para proteger su integridad necesariamente debe llevar casco.
Del mismo modo resulta adecuada la prohibición de su circulación por veredas
Estas medidas de protección deberían estar acompañadas por otras.
La creación de carriles exclusivos o ciclovías para que estos vehículos cuenten con un espacio exclusivo y de protección
El uso obligatorio de luces en el casco y en el vehículo tanto en sectores delanteros como traseros.
Pero si la intención del Municipio pasa por proteger a los conductores y a los terceros, también se debería prestar atención a otro tipo de situaciones que provocan mayores accidentes y que necesariamente escapan sin motivo a la educación vial que deberían tener.
Ello es la apertura de puertas luego de haber estacionado un rodado
Estadísticamente en la mayoría de los accidentes intervienen motocicletas, y una gran parte de estos accidentes donde son víctimas ciclistas, motociclistas y conductores de monopatines, es por la apertura de las puertas delanteras y traseras sin observar la circulación vehicular
Para evitar este tipo de accidentes, es necesario educación vial, y que se imparta como pregunta obligatoria, como hay que proceder para abrir una puerta y descender del vehículo
Lo que resulta necesario es instruir e incorporar que hay que abrir la puerta a la holandesa.
Abrir la puerta del auto a la holandesa, ¿qué significa?
Se trata de un método de seguridad que consiste en abrir la puerta del auto con la mano derecha. De esta forma, quien desciende puede chequear lo que ocurre atrás del vehículo antes de bajar y así, evitar accidentes con bicis y motos.
Es un gesto casi mecánico instalado en la memoria mecánica de todos los pasajeros de un coche: aparcado el vehículo, la puerta se despliega utilizando la mano más cercana a la manija de apertura.
Es un proceso inconsciente y a menudo ejecutado de forma ciega, sin tener en cuenta qué hay al otro lado del automóvil
Las bicis y motos, los principales afectados por el doored o dooring. El dooring, que deriva de door -puerta en inglés- es un término que hace referencia a la típica situación que sufren los ciclistas al ser golpeados por la puerta de un auto. Debido a que bicicletas y motos deben circular por el carril que está junto a las zonas de estacionamiento, son los principales afectados por el dooring.
Los holandeses, de hecho, son muy conscientes de los riesgos asociados a los aparcamientos y a los carriles bici.
De ahí que, desde hace años, tengan un simple mecanismo para evitarlos: abrir la puerta del coche con la mano opuesta a la manija (si eres conductor, con la derecha y la izquierda para el acompañante).
¿Por qué? El escorzo corporal obliga a orientar el cuerpo hacia la dirección contraria a la que se ha aparcado el coche, pudiendo avistar a cualquier ciclista furtivo que se acerque.
En Estados Unidos, tanto la asociación nacional de conductores (AAA) como el Consejo Nacional de Seguridad viaria comenzaron a incluir el "Dutch Reach" en sus cursos de seguridad.
Es un paso hacia una concienciación más universal
Los holandeses llevan más de 50 años aplicando este método y se incluye dentro de los puntos a superar en el examen de manejo para sacar el registro.
Es decir, proceder a abrir la puerta de manera distinta a la forma indicado, implica el no otorgamiento de carnet de conducir
Si la nueva medida intenta mejorar la circulación vial en Olavarria, bienvenida sea, pero que se sumen otras medidas, como las mencionadas, para disminuir el nivel de accidentes de tránsito en la ciudad
Simplemente esperar que el nuevo registro de datos no sea una nueva forma de recaudación, a traves de la creación en un futuro de un nuevo tributo a este tipo de rodados.
Alerta... monopatines