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Alimentos que pueden ayudar a reducir hasta un 28% el riesgo de demencia

Una investigación analizó los hábitos nutricionales de más de 130 mil personas y reveló que ciertos patrones dietéticos están vinculados con una menor probabilidad de deterioro cognitivo.

Alimentos que pueden ayudar a reducir hasta un 28% el riesgo de demencia

Una investigación analizó los hábitos nutricionales de más de 130 mil personas y reveló que ciertos patrones dietéticos están vinculados con una menor probabilidad de deterioro cognitivo.

La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Especialistas advierten que factores como la inactividad física, el sobrepeso u obesidad, la hipertensión arterial y niveles elevados de azúcar en sangre pueden incrementar significativamente el riesgo de desarrollar esta patología.

En lo que respecta a la prevención, un estudio realizado por investigadores de la Universidad Yonsei, en Corea del Sur, demostró los efectos positivos de una alimentación saludable. Según los autores, una dieta equilibrada podría reducir drásticamente las probabilidades de desarrollar demencia. La investigación fue publicada en la revista Journal of Nutrition, Health and Aging.

“Considerando la falta de una cura definitiva para la demencia, las intervenciones dietéticas dirigidas a componentes alimentarios específicos, la calidad general de la dieta y el potencial inflamatorio ofrecen enfoques prometedores para la prevención temprana”, afirmaron los expertos. El estudio analizó datos de 131.209 personas de entre 40 y 69 años, y reveló que mantener una alimentación saludable se asocia con una menor probabilidad de desarrollar demencia.

 

El análisis comparó las dietas reportadas por los participantes con cuatro patrones alimentarios: la dieta mediterránea tradicional (MEDAS), el modelo MIND (intervención mediterránea-DASH para el retraso neurodegenerativo), el índice de alimentación saludable alternativa (AHEI) y la puntuación de alimentos recomendados (RFS). Todas mostraron una reducción significativa en el riesgo de demencia, con disminuciones que oscilaron entre el 21% y el 28%. La dieta RFS fue la que mostró el mayor efecto protector, seguida de cerca por la dieta MIND.

De forma inversa, también se evaluó el Índice Inflamatorio Dietético Ajustado a la Energía (EDII), que mide el potencial inflamatorio de la alimentación. En este caso, las personas con dietas de mayor efecto proinflamatorio presentaron un aumento del 30% en el riesgo de desarrollar demencia.

Las dietas saludables analizadas comparten principios básicos: priorizan el consumo de cereales integrales, frutas, verduras, pescado, frutos secos y carne de ave. A la vez, desaconsejan alimentos fritos, productos lácteos enteros y carnes rojas o procesadas. Este tipo de alimentación podría reducir la carga inflamatoria del organismo y, en consecuencia, ofrecer una mayor protección frente al deterioro cognitivo.

“Las asociaciones entre los patrones dietéticos y la demencia fueron más fuertes en adultos mayores y en mujeres, y variaron entre los grupos con obesidad y sin ella, lo que destaca el impacto diferencial de la dieta en distintos subgrupos”, señalaron los investigadores. Además, subrayaron que “nuestros hallazgos resaltan el potencial de las intervenciones dietéticas como factores modificables para reducir el riesgo de demencia, especialmente en poblaciones vulnerables”.

Finalmente, concluyeron: “Una mayor adherencia a las dietas mediterránea, MIND y de alta calidad se asocia con un menor riesgo de demencia, mientras que las dietas proinflamatorias lo aumentan”.

Según MedlinePlus, el portal de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, seguir la dieta mediterránea ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre, reducir el colesterol y los triglicéridos, y disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas y otros problemas de salud.

Este modelo alimentario propone una dieta basada en productos frescos, de estación y mínimamente procesados. Las comidas se preparan de manera simple, sin salsas ni jugos de cocción, y se privilegian métodos como el horno, el vapor o el grillado. Los vegetales, granos enteros, frutas, legumbres y frutos secos ocupan un lugar central, mientras que el aceite de oliva es la principal fuente de grasa, por su calidad nutricional.

Según señala el portal Infobae, el consumo de carnes se limita a pequeñas porciones de pollo o vaca, y el pescado y los mariscos tienen un rol destacado como fuente proteica. En contraposición, el consumo de carnes rojas, huevos, manteca, dulces y postres es ocasional o directamente nulo.

Por su parte, la dieta MIND —según la AARP— combina los beneficios de la mediterránea y la DASH, con un enfoque basado en plantas y la restricción de grasas saturadas. Además, establece grupos de alimentos considerados especialmente beneficiosos para la salud cerebral, como vegetales, bayas, aceite de oliva, frutos secos, legumbres y granos enteros, al tiempo que recomienda reducir el consumo de carnes rojas, frituras, productos de pastelería, quesos y golosinas.

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