
BENDITO CONGRESO
La apertura de sesiones en el Congreso de la Nación escribió un capítulo en la historia de la democracia argentina, con agresiones verbales como principal protagonista.
Por Esteban Di Carlo
Los argentinos hemos presenciado la inauguración de las sesiones ordinarias en el Congreso más bizarras desde que se tiene existencia como Nación.
En la historia del Congreso han pasado cosas muy raras.
Desde el absurdo de sentar en una banca al diputrucho, hasta el asesinato de un senador.
Corría el año 1992 y Juan Abraham Kenan, asesor de Julio Manuel Samid (hermano de Alberto Samid) ayudó al Partido Justicialista a lograr el quórum y votó en general a mano alzada, cuando se discutía la privatización de Gas del Estado.
Es decir, bajo la excusa de sentirse mal por un problema patológico se sentó en la banca "para descansar porque se sentía mal", lo cierto es que con ello ayudó a lograr el mínimo del número establecido para poder seccionar.
Años más tarde por este hecho Julio Samid fue condenado a una pena mínima.
Lo propio ocurrió en el año 1935, cuando se debatía sobre el escandaloso negociado de las carnes producto de los costos económicos y políticos luego del Tratado Roca - Runciman, celebrado unos años antes, lo que se consideraba "la mafia de los frigoríficos"; en dicha oportunidad, el blanco del ataque era Lisandro de la Torres, sin embargo, las balas dieron en la espalda de Enzo Bordabehere, senador santafecino que cubrió a su compañero de banca y pagó con su vida.
Nada pareciera entonces sorprender en el seno del Poder Legislativo.
Sin embargo, ocurrió.
Lo que debió haber sido una inauguración donde el presidente expusiera el futuro legislativo para la república, se transformó en un estadio de fútbol donde unos y otros se insultaban, tal cual cancha con ambas hinchadas en las cabeceras.
Esta vez la violencia exterior, las decenas de toneladas de piedra sobre la plaza, se desplazaron hacia el interior del recinto.
Lo que se vio por televisión.
A un presidente reaccionando constantemente contra la bancada opositora, tratándolo de "chorros", bautizando a algunos diputados "oligarca vestido de pobre" (Juan Grabois) "chilindrina trostka" (Miriam Bergman), y proporcionando decenas de exabruptos.
Lo que no se vio por televisión.
Una bancada kirchnerista agresiva, con pancartas, interrumpiendo constantemente el discurso presidencial, intentando desestabilizarlo emocionalmente, con carteles alusivos al escándalo Libra, e impidiendo un discurso normal de la asamblea.
De ambos lados se estuvo pésimo.
Algunos podrán insinuar que algo parecido tuvo que pasar Mauricio Macri cuando cientos de veces tuvo que acallar a quienes no respetaban la voluntad popular.
Y podrán tener algo de razón.
Pero lo más aconsejable para la ocasión era continuar con el discurso, y hacer caso omiso de quienes no respetaban la investidura presidencial.
En este sentido, hemos sido testigos de un congreso chabacano, vulgar, grosero, de mal gusto, integrado por quienes se suponen tratan y discuten las leyes que van a regir el destino de los ciudadanos.
Todo lo bueno logrado con el trabajo realizado en el primer bimestre del año, se perdió por la intolerancia.
El kirchnerismo, en su condición extrema del peronismo, no puede vivir lejos del poder, por ello boicotea cada uno de los gobiernos que no son de su signo.
El problema, es que esta vez, desde el otro lado, se le contestó de la misma manera.
La grandeza de una persona en ocasiones estriba en ponerse a la altura de quienes descalifican.
No responder a las agresiones significa ejercer autocontrol y mantener la calma para no escalar el conflicto.
Es una estrategia de inteligencia emocional que implica marcar límites firmes sin rebajarse al nivel del agresor, ignorándolo hasta tal punto que es el propio agresor quien ante la falta de reacción suele incrementar la intensidad de la violencia.
psicológica, para lograr descargar su ira; pero si no encuentro receptor, se ahoga en su propio veneno.
No fue lo que ocurrió, hubo acción y reacción, y todo se fue desmadrando
El inicio de las sesiones ordinarias, se transformó en un estadio deportivo donde desde ambas tribunas se decían de todo.
Pocos de los legisladores están por mérito propio, o con la firme convicción de contribuir al bienestar general, como reza el preámbulo de la Constitución Nacional.
Muchos de ellos nunca soñaron con acceder a ese escalafón, sin embargo, las listas sábanas permiten que personas no preparadas puedan acceder a cargos públicos sin el requisito de la idoneidad.
Lo cierto, es que propios y extraños han contribuido a una situación dantesca, impropio de una Legislatura.