
Ciudadanía digital: el escudo imprescindible frente a la ola de amenazas en las escuelas
El experto en delitos informáticos Lucas Moyano advirtió que no se trata de hechos aislados ni de simples “bromas”, sino de una problemática más profunda vinculada al uso irresponsable de entornos digitales.
En un contexto de creciente preocupación social, más de 600 escuelas secundarias se han visto afectadas en los últimos días por amenazas de tiroteos, alertas de bomba y desafíos virales que generaron temor en comunidades educativas de distintos puntos del país. El fenómeno, amplificado por redes sociales, encendió alarmas no solo en autoridades y fuerzas de seguridad, sino también en especialistas en cibercrimen.
El experto en delitos informáticos Lucas Moyano advirtió que no se trata de hechos aislados ni de simples “bromas”, sino de una problemática más profunda vinculada al uso irresponsable de entornos digitales. “Estamos ante una crisis de convivencia digital que exige dejar de ser reactivos para pasar a ser preventivos”, sostuvo.
El efecto contagio y la lógica de la viralización
Según Moyano, uno de los factores clave detrás de esta ola de intimidaciones es el denominado “efecto contagio”, impulsado por la dinámica de las plataformas digitales. En ese entorno, los contenidos que generan impacto —como amenazas o mensajes alarmantes— se difunden con rapidez, incentivando su replicación, especialmente entre adolescentes que buscan reconocimiento o pertenencia.
A esto se suma una falsa percepción de anonimato. “Muchos jóvenes creen que pueden ocultarse detrás de cuentas falsas o temporales, pero la huella digital es persistente y rastreable”, explicó el especialista, remarcando que en internet el “borrado total” no existe.
Consecuencias reales de amenazas virtuales
Lejos de ser inofensivas, estas acciones tienen efectos concretos. Entre ellos, el trauma psicológico que pueden sufrir alumnos y docentes, el desgaste de recursos públicos al movilizar operativos de emergencia ante cada alerta y las posibles consecuencias legales.
En este sentido, Moyano recordó que las amenazas pueden encuadrarse en figuras penales como intimidación pública, y que además existe responsabilidad civil, lo que podría derivar en sanciones económicas para las familias de los involucrados.
Educación digital como herramienta preventiva
Frente a este escenario, el especialista insiste en la necesidad de incorporar la ciudadanía digital como eje central en la educación. “No podemos seguir entregando herramientas tecnológicas sin una formación ética que las acompañe”, planteó.
Entre los conceptos clave, destacó la importancia de desarrollar resiliencia digital —para distinguir conductas lícitas de acciones delictivas— y fomentar la empatía en entornos virtuales, entendiendo que detrás de cada pantalla hay personas reales.
Recomendaciones para la comunidad educativa
Como parte de una estrategia preventiva, Moyano propuso fortalecer el diálogo entre adultos y jóvenes sobre los riesgos y consecuencias del uso indebido de redes sociales. También llamó a evitar la difusión de mensajes intimidatorios, ya que su viralización contribuye a amplificar el problema.
Asimismo, subrayó la importancia de preservar la evidencia digital en caso de recibir contenidos sospechosos, mediante capturas de pantalla o conservación de enlaces, para facilitar la intervención de las autoridades.
Un llamado a la acción colectiva
“La tecnología es un amplificador de la voluntad humana”, concluyó Moyano, al tiempo que instó a familias, docentes y funcionarios a asumir un rol activo en la construcción de una ciudadanía digital responsable.
En medio de un escenario de incertidumbre, el desafío pasa por transformar el uso de las herramientas digitales en un aliado para la convivencia, y no en un factor de riesgo para la seguridad y la paz social en las escuelas