
Crece el mercado negro de las inyecciones para adelgazar
Hay preocupación por el posible ingreso ilegal de estos productos al mercado argentino.
El auge de medicamentos inyectables para adelgazar, como Ozempic, Wegovy, la semaglutida y la tirzepatida, encendió una señal de alarma que impacta de lleno en Argentina. Su alta demanda, su elevado costo y el interés creciente por su uso para tratar obesidad y diabetes los convirtieron en un botín codiciado por el delito organizado, con una seguidilla de robos a farmacias en Paraguay que ahora despierta preocupación por el posible ingreso ilegal de estos productos al mercado argentino.
Autoridades sanitarias paraguayas confirmaron robos en grandes cantidades de ampollas en farmacias ubicadas en zonas fronterizas con Brasil, como Canindeyú y Alto Paraná. Desde la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa) advirtieron que ninguno de los laboratorios habilitados en ese país solicitó autorización para exportar estos medicamentos ni a Argentina ni a Brasil, lo que refuerza la hipótesis de contrabando y comercialización clandestina en la región.
El principal peligro para Argentina radica en el ingreso de medicamentos robados que no cumplen con la cadena de frío ni con los controles sanitarios exigidos. Se trata de drogas que requieren receta médica y conservación en condiciones específicas; sin refrigeración adecuada, pierden efectividad y pueden generar efectos adversos graves en quienes las utilizan. El riesgo sanitario se multiplica cuando estos productos circulan en mercados informales, redes sociales o ventas clandestinas, sin trazabilidad ni garantías de origen.
Los robos recientes —con cientos de cajas sustraídas en distintas ciudades paraguayas— refuerzan el temor a que parte de ese botín cruce la frontera y termine en manos de pacientes argentinos expuestos a medicamentos adulterados, vencidos o mal conservados. A esto se suma un contexto regional donde estos delitos ya se registraron en otros países, lo que muestra que se trata de un fenómeno global.
Aunque la futura liberación de patentes y la producción de genéricos podrían reducir el atractivo del mercado ilegal, hoy el riesgo es concreto: Argentina enfrenta una amenaza sanitaria ligada al contrabando de medicamentos sensibles, con potencial impacto en la salud pública y la seguridad del sistema de control farmacéutico.