
CRISTINA CONDENADA. CRISTINA CANDIDATA
Con 6 años de prisión sobre sus hombros, la ex Presidente vuelve a integrar una lista. ¿Busca fueros? ¿No quiere dejar el poder? Te lo contamos en esta columna política dominical.
Por Esteban Di Carlo
Los jueces Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña votaron por confirmar la condena a 6 años por administración fraudulenta en perjuicio del Estado, mientras que Gustavo Hornos, en minoría, votó, además, por sumar el delito de asociación ilícita, que había sido solicitado por la fiscalía en el juicio oral y por el fiscal de la Cámara de Casación, pero fue rechazado por los jueces del Tribunal Oral y por la mayoría de Casación.
Dos jueces la condenaron por seis años, uno entendía que la pena debería ser mayor.
Según este último juez: "se probó de manera contundente” que los imputados, “utilizando la estructura estatal, abusaron de sus cargos, y de las herramientas que facilitaba el ser parte del Poder Ejecutivo Nacional, para realizar sus actividades ilícitas en perjuicio del erario público y de la ciudadanía toda. Todo ello fue realizado de manera organizada y con distribución de roles y coordinados por quien fuera la jefa de la empresa criminal: Cristina Fernández de Kirchner”.
Cristina, jefa de la banda.
Por su parte, otro de los Jueces, Diego Barroetaveña destacó que el Tribunal Oral probó que “se seleccionó una modalidad de contratación específica” que “permitió la cartelización de la obra pública (…) en favor de un grupo de empresas que respondían” a Báez; que “ante los incumplimientos de los contratos no se multó a las empresas de Báez ni se rescindieron ninguno de los contratos”; que Báez tuvo “un canal de pago preferencial (adelantos financieros)” de Vialidad que así lo permitieron; y que sus empresas eran las únicas que al finalizar 2015 no tenían pagos pendientes.
A ello le sumó que, en 2015, con el cambio de gobierno, “se ideó un plan para culminar con la maniobra fraudulenta”, del que participaron, según el fallo, José Francisco López, Lázaro Báez, Cristina Fernández de Kirchner, Nelson Periotti y José Raúl Santibañez.
En ese plan “se pretendió crear una deuda en favor de las empresas de Báez” y “se trató de atribuir el cierre de las empresas” al cambio de gobierno para evitar la “sensación de fuga”.
Cristina corrupta.
En la semana, Cristina Fernández de Kirchner anunció que va a ser candidata a diputada provincial por la Tercera Sección Electoral.
A priori, el lugar más seguro, donde se debería obtener una evidente victoria, y donde gobierna el kirchnerismo en 17 de los 19 partidos.
Cristina candidata.
Quien ejerció dos veces el cargo de Presidente de la Nación, una vez Vicepresidente, y formó parte de dicho peor gobierno de la democracia, y senadora nacional, ahora se presentará para un cargo menor: diputada provincial
La propaganda política intenta establecer que "podría estar en casa disfrutando sus días, pero quien lleva la esperanza cerca del pecho, nunca se jubila de la historia,... porque no hay tribuna menor cuando hay que gritar verdades... donde Milei recorta, Cristina protege... donde El destruye, ella reconstruye, no es por ELLA, lo hace por ambición, lo hace por los que no aguantan más, los que resisten con hambre... es por VOS".
La realidad es que lo hace para tener FUEROS.
Hay certeza que la Corte Suprema ratificaría el fallo de Casación.
No hay certeza de cuando lo haría.
De manera que las elecciones de medio término caen en el momento justo para evitar la tobillera electrónica o el arresto domiciliario.
Fueros, fueros, lo único que persigue en su desesperación la ya condenada Cristina Fernández de Kirchner, en un último intento para tener bajo sus alas al Partido Justicialista.
El art 69 de la Constitución Nacional establece que: "Ningún senador o diputado, desde el día de su elección hasta el de su cese, puede ser arrestado; excepto el caso de ser sorprendido in fraganti ... "
Ahora bien, más allá de lo manifestado ut supra, ¿hay alguna otra razón para aspirar a un cargo tan menor para quien participó de decisiones tan importante en la vida del país?
Si.
A los 72 años de edad, más cerca de jubilarse políticamente que seguir en el candelero, la ex presidente no puede dejar el PODER.
Y no lo puede dejar, porque el poder es adictivo, genera una dependencia parecida a las drogas o al alcohol; el poder es nostálgico, todo lo que empieza, acaba; y cuando el político ve el final, más se aferra a Él; el poder es protagonismo, dejar el poder es dejar la fama, y perder relevancia; la pérdida de poder, genera vulnerabilidad, y la creencia que ya no se es un ser superior.
Por todo ello, es que Cristina, la condenada; es también la Cristina, candidata.
Habrá que esperar que porcentaje alcanzará para saber cuántos argentinos padecen el Síndrome Estocolmo.