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DE OLAVARRÍA A LA SELECCIÓN DE BÉLGICA: EL CAMINO IMPENSADO DE FELIPE GERAGHTY

Cuando la pasión lo es todo. Su amor y condiciones por el rugby lo llevaron a Europa donde ahora juega para la selección Belga y le permite vivir una experiencia inolvidable.

DE OLAVARRÍA A LA SELECCIÓN DE BÉLGICA: EL CAMINO IMPENSADO DE FELIPE GERAGHTY

Cuando la pasión lo es todo. Su amor y condiciones por el rugby lo llevaron a Europa donde ahora juega para la selección Belga y le permite vivir una experiencia inolvidable.

Felipe Geraghty tiene 32 años, es olavarriense y hoy vive una experiencia que tiempo atrás parecía lejana: vestir la camiseta de la selección de rugby de Bélgica, actualmente ubicada en el puesto 21 del ranking mundial, y disputar partidos internacionales camino al Mundial.

“Estoy acá en Olavarría”, cuenta Felipe por estos días, reafirmando un vínculo que nunca se cortó. “Me fui de Olavarría a los 18 años cuando me vine a CABA a estudiar. Ahí estuve hasta los 26 mientras estudiaba y trabajaba. Jugaba al rugby en Centro Naval, pero siempre iba y venía. Mi mamá vive ahí, mis amigos son de ahí. Ahora que estoy en Bélgica trato de venir todos los años para las fiestas. Mis vacaciones son en Olavarría”.

Su historia con el rugby comenzó a los 14 años, inspirado por el Mundial 2007. A lo largo de su carrera pasó por varios puestos: arrancó como pilar, luego segunda línea, tuvo un breve paso como centro y terminó consolidándose como tercera línea, posición que ocupa actualmente en el seleccionado belga.

“Lo que me está tocando vivir hoy es medio impensado. Pasé de mirar los partidos desde el sillón de mi casa a compartir cancha con jugadores que admiro. La experiencia del seleccionado es una locura: jugar partidos internacionales, clasificatorios al Mundial… fue fascinante”.

Hoy su presente está en Bélgica, donde juega en el Dendermonde Rugby Club. Además, combina el rugby con el trabajo: “Allá trabajo en una empresa de bombas de agua, tres veces por semana, y también entreno juveniles. Después, entrenar y jugar rugby. Es una rutina intensa, pero muy linda”.

La adaptación no fue sencilla. “Acá no son como nosotros. Tienen otras costumbres, otro idioma. En el club se habla flamenco porque es una región flamenca y en la selección la mayoría habla francés, que no manejo. Eso hace que la adaptación sea complicada, sobre todo al principio”.

En lo deportivo, el desafío también fue grande. “En la selección lo que más me costó fue lo físico. Muchos jugadores vienen de ligas profesionales. No hay una diferencia enorme, pero sí en el ritmo de juego y en el conocimiento. Eso lleva tiempo”.

Su debut con Bélgica se dio en febrero y ya suma casi diez partidos internacionales, algo que —según él— le permitió entrar a la cancha con otra confianza. El seleccionado belga viene en crecimiento: arrancó en el puesto 28 del ranking y, tras triunfos importantes ante Canadá y Holanda, logró escalar posiciones.

“Todavía estamos lejos en cuanto a estructuras, presupuestos y preparación. Necesitamos una liga más profesional para que los jugadores puedan desarrollarse. Haber salido quintos en el último Europeo nos permitió jugar torneos más importantes y tener más partidos. Sin competencia es muy difícil crecer”.

A la distancia, Felipe sigue muy conectado con el deporte local. “Mis amigos del rugby siguen ligados al club Estudiantes. Mi hermano juega al básquet. Sigo siempre al deporte olavarriense y además soy amigo de Agustín Vernice, sigo sus logros por el mundo”.

Cuando habla de rugby, inevitablemente aparece Argentina como referencia. “Es el ejemplo de hacer las cosas bien. Hoy los Pumas tienen centros de alto rendimiento en todo el país, captan talentos, les dan rodaje nacional e internacional. Eso explica el presente de la selección. Hoy Argentina le puede competir a cualquiera”.

Desde Bélgica, pero con Olavarría siempre como punto de retorno, Felipe Geraghty transita un camino hecho de esfuerzo, adaptación y sueños cumplidos. Un recorrido que parecía impensado, pero que hoy es una realidad.

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