
DOS VECES LO MANDARON A CASA CON ‘GASTROENTERITIS’ Y ACABÓ EN PERITONITIS: OTRO ESCÁNDALO EN PEDIATRÍA
Otra vez un mal diagnóstico en pediatría que podría haber terminado de la peor manera. La mamá del niño dió detalles de lo vivido.
Indignación total por lo que vivió una familia de Olavarría: un nene de 10 años estuvo al borde de la muerte después de que en Pediatría le erraran dos veces el diagnóstico y lo mandaran a su casa sin hacerle un solo estudio.
Todo empezó el lunes 11, cuando el nene tenía un dolor leve. Pero a la noche ya no aguantaba: fiebre, vómitos, dolor insoportable.
La familia lo llevó al Hospital. ¿Qué les dijeron? “Es gastroenteritis, váyanse tranquilos”.
El dolor empeoró. Creyeron que se moría del sufrimiento.
Volvieron a las 3:30 de la madrugada. ¿Qué pasó?
Exactamente lo mismo: otra vez el diagnóstico de “gastroenteritis aguda”, una inyección de reliverán y de regreso a su casa. Sin estudios. Sin chequeos. Sin nada.
En casa el nene ya no podía ni caminar y el dolor era tan fuerte que recién logró dormir a las 6 o 7 de la mañana.
A las 12:30 se despierta y le dice a su mamá que el dolor lo estaba matando y que se le había dormido la pierna derecha.
La familia había advertido desde el primer día que podía ser apendicitis. La respuesta fue siempre la misma: NO.
El martes a las 14, lo llevan por tercera vez. Ahí recién una pediatra lo mira y en segundos se da cuenta:
“Esto es apendicitis.”
Pide estudios. Llega el cirujano.
A las 19 entra a quirófano.
Diagnóstico confirmado: peritonitis. El cuadro más grave. El que se podría haber evitado. El que pone en riesgo la vida.
La mamá lo resume así:
“Si yo me quedaba con que era una gastroenteritis, mi hijo hoy estaría muerto.”
Y por si faltaba algo, una residente llegó a decirles que el nene estaba así por ‘dejadez de los padres’ y que “ellos están cansados de atender gente”.
La mamá respondió lo que cualquier madre diría:
“¿Para qué sos médica entonces? Estudiaste para esto: para atender y salvar.”
Otro caso gravísimo en Pediatría.
Otro diagnóstico fallido.
Otra familia que denuncia que el sistema no escucha, no ve y no actúa, mientras el Municipio insiste en que “todo funciona bien”.