
EL AIRE QUE RESPIRAS
El municipio arrastra un déficit millonario y busca nuevas fuentes de financiamiento. Ahora busca cobrar un canon a los generadores eólicos que reavivó el debate sobre la presión fiscal. La iniciativa alimenta la sensación de que, para sostener el gasto público, la gestión está dispuesta a gravar cada vez más la actividad privada.
Por Esteban Di Carlo
Aunque la idea de pagar un impuesto por respirar suena como una exageración o una broma viral, la presión impositiva y las tasas municipales suelen generar quejas sobre "pagar por todo". Sin embargo, no existe lugar en el mundo donde se cobre impuesto por respirar, o por el aire.
Hasta ahora.
No obstante ser una expresión popular, dicho modismo a menudo esconde frustraciones reales con el sistema tributario.
En la Provincia de Buenos Aires (y Olavarría no es la excepción), los contribuyentes a menudo critican la enorme cantidad de tasas municipales que se suman a las boletas de servicios.
A estos impuestos, la voracidad fiscal del Camporismo local los ha conducido en un imaginario pocas veces visto a intentar crear el impuesto al aire.
El proyecto que fue presentando al Concejo Deliberante prevee el canon anual de u$s 5.200 por cada generador instalado en el ejido municipal.
¿Como contraprestación? La Municipalidad dice darles servicios de habilitación, registración, inspeccion, verificación, fiscalización y control.
Servicio evidentemente caro.
El comprobante de pago de la tasa anual será condición para la renovación o mantenimiento de la habilitación municipal del establecimiento, dice el art. 12.
El proyecto pretende abarcar a todos los parques eólicos en ejecución y los que pueden venir, que a tenor de la presente ordenanza van a escasear.
Ahora bien, aprobado el proyecto, el cual como toda normativa goza del principio constitucional de irretroactividad de las leyes.
En Argentina, la regla general es que los impuestos no son retroactivos.
El principio constitucional protege a los contribuyentes estableciendo que las leyes tributarias solo se aplican a los hechos económicos ocurridos a partir de su entrada en vigencia, evitando que el Estado cobre por reglas creadas después de que el hecho ya sucedió.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha determinado en reiterados fallos que el pago liberatorio de un impuesto constituye un derecho adquirido y firme.
Por lo tanto, el fisco (ya sea la AFIP o la ARCA) no puede crear un impuesto nuevo, o cambiar las reglas de uno ya saldado, para exigir el pago de diferencias.
Detrás de la figura de la tasa de Inspeccion de Seguridad e Higiene se esconde un nuevo impuesto en un desesperado intento por rasguñar dinero de algún lado para cubrir el rojo permanente.
Con esta nueva tasa municipal, las inversiones van a desaparecer, el movimiento que implica la instalación de dichos generadores en adquisición de materiales de construcción y creación de puestos de trabajo va a migrar hacia otros partidos que tengan iguales condiciones naturales.
Dentro de la carga impositiva, el inversor recalará en aquel partido dentro de la provincia que menos carga tenga, por lo tanto, el beneficio a corto plazo se transformará en perjuicio hacia el futuro.
Propio del populismo.
Olavarría carece de ventajas comparativas, y la política colabora para que tenga cada día menos.
A una ciudad alicaída, sin progreso, con menor inversión comparativamente con las ciudades vecinas, y con crecimiento limitado, el oficialismo incentiva la creación de un nuevo impuesto que espanta las inversiones.
Sin inversiones no hay crecimiento, ni empleos de calidad.
Sin crecimiento no hay futuro.
Las cuentas no cierran. La solución para el camporismo no está en morigerar los gastos, ni ajustar las cuentas; todo lo contrario, se busca desesperadamente a quien todavía se lo puede exprimir para que la casta política siga subsistiendo.
El tridente Valicenti - Wesner y Landívar terminó el segundo año del mandato con un rojo de cerca de $ 5.000 millones de pesos, el equivalente a un poco más de tres millones quinientos mil dólares.
En el 2024 las cuentas también habían dado de manera negativa, en dicha oportunidad la venta de una calle a una calera había disfrazado dicho déficit en superávit.
En un país donde se empieza a privilegiar el equilibrio fiscal, y una conducta prudente en la gestión económica, los gastos desmesurados en un municipio que se ha encargado de asfixiar a los contribuyentes, por nada a cambio, resulta un problema sin solución para los próximos dos años de gobierno.
En efecto, el dinero producto de los impuestos y la presión fiscal sobre el olavarriense es agobiante, la idea de creación de nuevos tributos como el "impuesto al viento" es un intento desesperado en la búsqueda de nuevos ingresos, que les permita continuar con el despilfarro.
Para mantener el circo se necesita dinero.
Y para conseguir dinero, la gestión municipal es capaz de cobrar hasta el aire que respiras.
"Cuando adviertas que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repares que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada".
Ayn Rand lo escribió en 1957, casi setenta años después sigue teniendo vigencia.