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EL NUMERO SOÑADO

La inflación vuelve a estar en el centro del debate público, pero no todos la miran con la misma memoria. De los desequilibrios heredados y los récords recientes a la desaceleración actual, el contraste expone responsabilidades, discursos y resultados. La discusión no es solo cuánto suben los precios, sino desde dónde se parte y hacia dónde se va.

EL NUMERO SOÑADO

La inflación vuelve a estar en el centro del debate público, pero no todos la miran con la misma memoria. De los desequilibrios heredados y los récords recientes a la desaceleración actual, el contraste expone responsabilidades, discursos y resultados. La discusión no es solo cuánto suben los precios, sino desde dónde se parte y hacia dónde se va.

Por Esteban Di Carlo

Salvo la década del noventa, durante el mandato de Carlos Menem, y la Ley de Convertibilidad, Argentina convivió con períodos inflacionarios e hiperinflacionarios.

Es el principal impuesto hacia los pobres, no en vano hacia el año 2023, la pobreza fue en aumento hasta llegar al 52 %; en sentido inverso, en los primeros años del Plan Cavallo, Argentina redujo la misma desde el 47 % hasta el 22% (mayo de 1995, según datos del INDEC), y del mismo modo en este período (2023/2026) del mencionado 52% a algo más de 28%.

Es decir, inflación igual a pobreza.

Durante el final del mandato de Alberto Fernández, ya alejado del poder real, Sergio Massa tomó las riendas del país en carácter de Superministro.

Abogado en área económica, el resultado estuvo a la vista Las reservas en el Banco Central llegaron a estar negativas, la pobreza fue en aumento, la emisión monetaria a pasos agigantados, el déficit fiscal a valores históricos, sin embargo, lanzó una frase que iba a quedar grabada hacia el futuro, cuando asumió como Ministro de Economía a mediados del 2022 expresó: "aspiramos que en abril la inflación empiece con tres..."

Lejos quedaba el año 2018 cuando había criticado con dureza al Gobierno de Mauricio Macri por tener "la inflación más alta de los últimos 25 años", cuando la misma alcanzó el 47.6% anual, cinco años después, con Sergio Massa en el poder, se batía nuevamente ese récord.

Luego de unificar las carteras de Economía, Desarrollo Productivo y Agricultura, su gestión, estuvo marcada por una alta inflación.

Si bien la inflación mensual bajó inicialmente del 7,4% en julio 2022 al 4,9% en noviembre, luego se aceleró, alcanzando el 12,4% en agosto de 2023 tras una devaluación post-PASO, y se mantuvo en esos guarismos durante sus últimos cinco meses.

Es decir, los índices inflacionarios estuvieron muy encima de los del gobierno de Javier Milei.

Sin embargo, el kirchnerismo es el primero en subrayar que la inflación se encuentra disparándose cuando el mes pasado llegó al 3.4 %.

Sin dudas es una marca alta para este período, pero resultaba el numero soñado para el massismo/kirchnerismo.

Es verdad que la inflación ha subido levemente durante los últimos diez meses, pero ello resulta solo la foto.

La película dice que desde el año 2023 hasta la fecha hubo una tendencia descendente, y las estimaciones para lo que resta de este semestre, y el venidero son de alrededor del 2% mensual.

La lucha contra la inflación es una lucha que no da respiro, pero que se está dando.

Ningún país logró controlarla en poco tiempo.

Australia tardó aproximadamente una década (desde mediados de los años 80 hasta principios de los 90) en reducir drásticamente la alta inflación que arrastraba desde la crisis de los 70, logrando estabilizar los precios recién hacia 1992-1993.

El proceso para bajar la inflación de niveles cercanos al 10% (en 1986) a menos del 2% (finales de 1992) implicó reformas estructurales profundas y una política monetaria estricta.

Política monetaria estricta, más liberalización de la economía, eliminación de controles de cambio y establecimiento de un dólar flotante.

El resulado cercano, una recesión a principios de los 90.

El resultado final: la inflación controlada.

Algo similar ocurrió en Israel, un país que logró reducir su inflación de niveles hiperinflacionarios de manera rápida pero que recién logró la estabilidad mediante un proceso que duró casi quince años.

Luego de implementado el Plan de Estabilización en el año 1985, logró reducir la inflación del 444 % al 20% anual durante ese primer año, pero más tarde se estancó en dicho número por cuatro años más; alcanzando un dígito recién entre 1992 y 1996, y estableciéndose en valores normales para el mundo a partir de 1997.

En la República Argentina con la implementación de la Ley de Convertibilidad, la inflación del año 1991 alcanzó el 84%, para luego bajar años tras años, y sucesivamente a 17.5 % (1992), 7.4 % (1993) y 3.9 % en 1994.

Es evidente que en el país se exigen resultados concretos y rápidos, poca paciencia para esperar resultados positivos, pero resulta necesario tener memoria y analizar desde donde se vino.

Como se expresó, en el año 2023 la inflación se encontraba a valores de dos dígitos mensuales, la emisión monetaria descontrolada, las reservas en rojo, y la presencia del ahora inexistente cepo cambiario que impedía comprar dólares a precio oficial, al común de la gente, pero al cual tenían acceso los políticos oficialistas y su entorno.

Dentro de este marco negativo de la macroeconomía, los avances en materia macroeconómica han sido importantes; aunque todavía resta mucho por hacer, lo más urgente ya se hizo, la liberación del tipo de cambio, el sinceramiento de las tarifas, el refuerzo de las reservas, la salida del cepo cambiario, con la consiguiente rápida caída del Riesgo país.

También es verdad, que la economía tendrá vaivenes, pero a la larga el objetivo no debe alterarse, manteniendo la misma política económica, la restricción en la emisión y el estricto control de las cuentas fiscales para intentar controlar la inflación, la misma que hoy en día nos parece alta, y que por momentos parece que se dispara, pero no deja de ser un número que en su momento fue soñado por el kirchnerismo.

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