
EL SER, EL DEBER SER, EL PARECER
La construcción del relato peronista desde su gestación hasta la actualidad con políticos ricos y pueblo pobre. Los cierres de listas, donde ganó el nepotismo y las testimoniales.
Por Esteban Di Carlo
Una de las características del peronismo es atribuirse ser "el pueblo".
Una construcción política que nació durante el verdadero peronismo de Perón, cuando les otorgó a los trabajadores algunos beneficios que no tenían, otros de esos derechos fueron adquiridos anteriormente, pero muchos ocultan este dato, para atribuírselo al padre del movimiento.
La ley 4661 de descanso dominical, redactada en base a un proyecto del diputado socialista Alfredo Palacios, fue sancionada en septiembre de 1905, durante la segunda presidencia de Julio A. Roca.
La prohibición de que las mujeres realizaran trabajos peligrosos y el otorgamiento de beneficios tales como pausas para amamantar, además de la protección del trabajo infantil, surgen de la ley 5291 de 1907.
La ley de accidentes de trabajo fue sancionada en 1915 durante la gestión de Roque Sáenz Peña – Victorino de la Plaza, también en base a un proyecto de Palacios.
La jornada laboral de 8 horas fue establecida por una ley de 1929, es decir, en el segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen.
Es cierto que representó los intereses y aspiraciones de la clase trabajadora y sectores populares, presentándose como su voz y defensor, ofreciendo soluciones a sus problemas y mejorando sus condiciones de vida, pero también es verdad que esa representación que nació a mediados del año 45, en la actualidad se encuentra deslegitimada.
El divorcio entre el pueblo y los dirigentes peronistas, como así también entre el obrero, y el sindicalista, tiene que ver con lo que dicen ser, y lo que son realmente.
El dirigente vocifera defender los derechos de los pobres, viviendo como ricos, y acumulando propiedades.
En este sentido, días atrás, salieron a la luz los sueldos de los funcionarios municipales en Olavarría.
La Cámpora ocupó los cargos en la Intendencia, con sueldos que van desde los cuatro millones en bruto, hasta los quince millones que el actual intendente cobra por mes.
Un concejal gana solo dos millones trescientos mil.
Y un empleado municipal supera por seis horas de trabajo diario, apenas los quinientos mil pesos.
Pueblo pobre, dirigentes ricos.
Pero, no resulta ser la única facultad que se arrogan.
Con la irrupción de Javier Milei tambien manifiestan ser los defensores de la institucionalidad.
Horas antes del cierre de listas provocaron un "apagón" sabatino, para prorrogar el armado de las mismas y evitar una fractura de los tres pilares que todavía sostienen al espacio (Kicillof, Máximo y Massa)
Acto seguido de dicho apagón intencional, los defensores de la institucionalidad anotaron en esas listas a candidatos testimoniales.
Intendentes del conurbano, familiares de intendentes y hasta la mismísima Vicegobernadora Verónica Magario aparecen encabezando las boletas.
En la primera sección electoral hay apellidos de peso. El intendente peronista Mario Ishii (José C. Paz) el de Tigre, Julio Zamora (por Somos Buenos Aires) y el libertario Diego Valenzuela (Tres de Febrero).
Los tres competirán por una banca en el Senado provincial.
Diego Valenzuela pediría licencia para ocupar la banca, obedeciendo una orden directa del Presidente, que candidato que se postula, candidato que tiene que asumir.
En la tercera sección electoral, competirán ocho intendentes: Mariano Cascallares (de Almirante Brown - kicillofista) y Mayra Mendoza (Quilmes - camporista) segundo y tercera en la nómina que encabeza la vicegobernadora Verónica Magario.
Con una salvedad, Mayra Mendoza jura y perjura que asumirá su banca.
Si ello ocurre, la Municipalidad de Quilmes estará manejada por Eva Mieri, la concejal detenida por el ataque a Espert.
Símbolo de la tolerancia política.
A los nombrados, se le suman otros seis intendentes: Jorge Ferraresi (Avellaneda); Juan José Mussi (Berazategui); Fabián Cagliardi (Berisso); Mario Secco (Ensenada); Andrés Watson (Florencio Varela) y Fernando Espinoza (La Matanza).
En la cuarta sección electoral compiten cuatro intendentes: dos de Unión por la Patria, Germán Lago de Alberti y el ultra kirchnerista Pablo Zurro de Pehuajó y los dos restantes de Somos Buenos Aires Guillermo Britos (Chivilcoy) y Pablo Petrecca (Junín).
En la quinta sección, cuya principal ciudad es Mar del Plata el que se postula es su intendente, Guillermo Montenegro, por La Libertad Avanza, buscando un lugar en el Senado Provincial.
También dice que asumirá la banca y pedirá licencia.
En la séptima sección electoral, solo el Intendente de Bolívar, Marcos Pisano, cercano a Kicillof, es candidato testimonial.
Parecería ser la sección más sana democráticamente.
Pero en aquellas ciudades donde el Intendente no se postula, el nepotismo está a la orden del día, lo importante es que el apellido vaya colgado de la boleta.
Es el caso de tres intendentes de Unión por la patria: Fernando Gray, de Esteban Echeverría, quien colocó a su esposa Magdalena.
Gray como candidata a primera concejal. Lucas Ghi de Morón, quien puso a su hermano Pablo para encabezar la nómina de concejales del distrito y Alejandro Granados, hizo lo propio con su hermana Marisol.
Dos son las cuestiones por las cuales Unión por la Patria, plantea ese tipo de candidaturas; la primera, porque no tiene material de recambio, no hay un grupo nuevo que pueda empujar con ganas e ideas; y la segunda, porque toma estas elecciones como un Plebiscito: "Milei SI, Milei NO", e intenta obtener un triunfo y el mayor caudal de votos en una Provincia que ofrece ser la resistencia al nuevo modelo implementado en el País.
Pero no todo se circunscribe al apagón, o las candidaturas.
La institucionalidad también se encuentra afectada por la purga bonaerense en respuesta a una candidatura.
En efecto, Axel Kicillof ha tomado represalia contra parte de la Estructura de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
Uno de los tantos flagelos que azota al bonaerense y también al olavarriense, es la inseguridad.
En la tercera sección electoral, el candidato de la Libertad Avanza, es Maximiliano Bondarenko, un desconocido dentro de la política, pero ex comisario de la bonaerense.
La respuesta del Gobernador, contraria a los libros, donde dicen que, para solucionar un problema, primero hay que visualizarlo, reconocerlo, hacer un diagnóstico, y responder a ese síntoma, fue una medida drástica, expulsar a veinticuatro jefes policiales acusados de militar en la oposición.
Apagón, testimoniales, y purga.
En definitiva, el debate sobre las candidaturas testimoniales vuelve a poner en primer plano una pregunta esencial: "¿se trata de una herramienta legitima de estrategia electoral o un engaño al votante? Mientras algunos la justifican como parte de la dinámica política, otros exigen reglas más claras que garanticen que quienes se postulan estén realmente dispuestos a asumir el compromiso que implica el cargo para que piden el voto.
La respuesta la tiene el electorado.