
ESTAS TRISTE OLAVARRIA
Olavarría se está apagando. El centro pierde movimiento, los comercios resisten, las calles se vacían y la vida social parece replegarse puertas adentro. La crisis económica explica una parte, pero también falta iniciativa para devolverle vitalidad al espacio público. Recuperar la alegría de Olavarría exige decisión política y compromiso colectivo.
Por Esteban Di Carlo
"La ciudad está triste" es una novela editada en el año 1987, obra intelectual de Ramon Diaz Eterovic, que se refería a las circunstancias que se estaban viviendo en Chile a partir de la dictadura de Pinochet
En el caso en particular de Olavarría, no son cuestiones políticas, pero otras son las razones por las que se puede observar una ciudad melancólica
Se la nota triste a Olavarría.
Los inviernos son muy crudos, con temperaturas inferiores a la media, y si el día además esta gris, la gente prefiere quedarse en sus casas antes de dar un paseo, salir, ventilarse, juntarse, reunirse.
Algunos le echarán la culpa a la política, al gobierno nacional; otros preferirán endilgarse responsabilidad al gobierno provincial o municipal
A veces el responsable es la sociedad toda Existen factores exógenos que pueden provocar esa sensación, como el exceso de ruidos, la escasez de espacios verdes, la polución ambiental, cosa que no aplican para la ciudad; y existen factores endógenos dentro de la misma comunidad
Ha existido una mutación, un cambio geográfico.
La calle Vicente Lopez dejó de ser el lugar mas concurrido para dejar lugar a la Costanera sobre el Arroyo Tapalqué
Es mas que evidente que la fisonomía de las calles céntricas cambió de forma visible, el centro comercial ha experimentado un impacto visual y económico muy importante
El sector textil, de calzado y los comercios minoristas locales sufrieron los peores efectos de la retracción del consumo y los altos costos operativos
El centro siempre fue el punto de encuentro tras la jornada laboral.
Hoy, la menor circulación de dinero hace que las tardes y las noches céntricas se perciban mucho más silenciosas y desoladas
Esa combinación de locales vacíos, menor iluminación y calles menos transitadas es precisamente lo que genera esa atmósfera de "ciudad triste" o apagada en el microcentro olavarriense
Pero existen otros cambios dentro de la sociedad que permiten entender la poca movilidad vehicular y peatonal.
Esta sensación de que Olavarría está triste se alinea con una realidad compleja, marcada por un fuerte impacto económico y cambios en su ritmo diario, y en el consumo
La fuerte caída de actividad en algunos sectores hizo mermar el movimiento habitual que le da vida a la ciudad
Con la pérdida del poder adquisitivo, las salidas recreativas disminuyeron, y hacen que los espacios públicos se sientan más solitarios; pero tambien las compras por internet o por las webs oficiales, han logrado que ya los clientes no recorren los comercios para analizar productos, o la poca actividad bancaria que solo se reduce a aquellos que manejan dinero en efectivo ha cambiado tambien la postal diaria matutina de la ciudad
El consumo recreativo se volvió sumamente medido. Salir a tomar un café, cenar o pasear por el microcentro se vuelve mas concurrida hacia los fines de semana. La menor afluencia en bares y confiterías durante los días de semana apaga la iluminación natural que los propios comercios le aportaban a la noche de la ciudad.
Pero no es solo que la gente gaste menos
Se mutó la forma en la que se compra y se vive en el espacio público
El crecimiento de las compras digitales a través del celular y plataformas de e-commerce nacionales e internacionales impactó de lleno en los locales tradicionales. Muchas personas prefieren comprar desde casa antes que recorrer el centro, lo que redujo drásticamente el flujo peatonal en las calles Necochea, Vicente López o Rivadavia, restándole esa vida y "ruido" que solían tener.
Una herramienta clave para reactivar la economía local puede ser la introducción de eventos culturales y ferias al aire libre, para devolverle un poco de alegría y color a las calles, desde un lugar diferente.
Cuando el espacio público se llena de música, arte y gastronomía, se genera un círculo virtuoso muy necesario para revertir esa sensación de apatía en Olavarría.
Esta tarea, esta motivación tiene que surgir primariamente de las autoridades locales
Un centro que solo ofrece locales comerciales tradicionales compite en desventaja contra la comodidad de las compras online o los problemas del bolsillo.
Muy por el contrario, la cultura y el entretenimiento no se pueden descargar por internet.
Peatonalizar temporalmente calles clave como Necochea o Vicente López para realizar ferias artesanales, exposiciones artísticas o ciclos musicales transforma el centro en un paseo atractivo para las familias, independientemente de si van a gastar mucho o poco.
La gente puede elegir salir a tomar algo, comprar una artesanía o disfrutar de una propuesta gastronómica al paso. Ese movimiento peatonal termina beneficiando indirectamente a los comercios estables que deciden sumarse y abrir sus puertas.
La cultura cura el desánimo social.
Para que esto funcione de forma sostenida, se necesita una articulación fuerte entre el municipio, los centros culturales, los artistas locales y las cámaras de comercio, transformando la cultura en una política de reactivación urbana.
No han existido en la ciudad cambios urbanos bruscos, crisis económicas o la desaparición de espacios emblemáticos, que hayan afectado el estado de ánimo general de sus habitantes
La posibilidad de volver una ciudad alegre depende de todos