
HABIA OTRA MANERA
La Argentina de los últimos años. Los caminos de la economía que no encontraban rumbo con las recetas de siempre. Hoy se apuesta a otros métodos y otras formas. El resultado, por ahora, es positivo.
Por Esteban Di Carlo
En la contienda preelectoral, Javier Milei en la lucha con Sergio Massa, manifestaba que uno de los problemas primarios que tenía que resolver Argentina era terminar con el déficit fiscal.
Los anteriores programas económicos implementados desde siempre en Argentina fracasaron todos.
La pobreza casi se duplicó en veinte años
Menem logró bajarla en su primer mandato.
Según los viejos datos del INDEC para el Gran Buenos Aires (GBA), en octubre de 1989 la pobreza llegaba al 47% de la población, mientras que en mayo de 1995 (mes en el que se
realizaron las elecciones en las que renovó su cargo) este número llegaba al 22%.
Sin embargo, subió durante su segundo mandato, y en octubre de 1999 alcanzaba el 27%
Dicha cifra fue oscilando en los gobiernos posteriores, aunque con cifras poco creíbles donde llegamos a escuchar que "Alemania tiene más pobres que la Argentina".
En el año 2019 asumió quien luego sería el peor presidente de la democracia, cuyos datos estadísticos no s son alentadores.
Durante el año 2021, la pobreza se ubicó en 37,3% y la indigencia en 8,2%, inferiores a igual período del año anterior, pero aún por encima de los niveles registrados previos a la pandemia.
En 2022 la pobreza alcanzó el 36,5% en el primer semestre, mientras que el segundo semestre subió al 39,2%.
Finalmente, en 2023 el INDEC registró una pobreza del 40,1% en el primer semestre y del 41.7% en el segundo.
Todos esos porcentajes en medio del llamado Estado Presente, país prebendario, con subsidio de tarifas de transporte, eléctrica, agua, gas, etc.
Ante esta alarmante subida de la pobreza, desenfreno inflacionario, dolar sin control, reservas negativas, Javier Milei entendió que lo que primero habia que lograr era el equilibrio fiscal.
¿Qué se entiende por déficit fiscal? Cuando los ingresos recaudados por impuestos no alcanzan para cubrir los gastos públicos.
El déficit fiscal durante el año 2023 fue del 5.36% del Producto Bruto Interno. Es decir, como si en la economía doméstica, todos los meses Ud tiene que buscar dinero de algún lado para cubrir sus deudas.
Seguramente al principio le pedirá dinero a un pariente, a un amigo, hasta que estos se cansen de la no devolución y no le prestan más.
Esto es lo que sucedió con el defaultador serial.
La República Argentina no honraba sus deudas, entonces no había nadie que le prestara, ni siquiera a altas tasas de intereses.
De manera que la única forma de cubrir el déficit era a través de la emisión monetaria. Esta última es el principal generador de inflación.
Para el kirchnerismo, la inflación es un fenómeno multicausal. A veces es así, porque hay causas endógenas y exógenas que la generan, pero la principal causa siempre es la emisión monetaria.
En los últimos 62 años, Argentina tuvo superávit fiscal solo en seis, de manera que se puede decir que vivió de prestado, con déficit, o endeudándose durante 56 años de los últimos 62.
Al asumir la presidencia, Javier Milei prometió equilibrio fiscal.
Y lo logró.
Si Argentina venía de un déficit de mas del 5 % del PBI, y quería combatir la inflación, ergo, no iba a haber emisión monetaria, el único camino posible era achicar ese porcentaje de déficit.
El llamado "ajuste" por algunos progresistas, en realidad es sinceramiento de los ingresos
La remanida frase; "No hay plata", fue un indicador de que no iban a asignar partidas en aquellos rubros considerados no esenciales, o en aquella dependencias que no lograsen pasar una auditoría.
De manera que vedados los caminos del préstamo y de la emisión, solo quedaba viable el recorte lógico de las partidaspresupuestarias.
Durante todo el año, casi se eliminó la obra pública, hubo un reacomodamiento y liberación de precios contenidos, sinceramiento parcial de las tarifas públicas, achicamiento del personal estable del estado, con disminución lógica del consumo, y un primer semestre difícil pero con un objetivo firme Milei ordenó la macro, puso el sillón en el living, la mesa en la cocina, y el inodoro en el baño.
La inflación que arrancó en enero en 26.6% disminuyó a 2.4% en noviembre, con resultado incluso superiores a los logrados por Domingo Cavallo en la Ley de Convertilidad.
El índice de precios mayoristas que en diciembre de 2023 fue del 54 %, en noviembre de este año alcanzó solo el 1.4%.
El Plan Económico pareció ser simple, con voluntad política, y estando por primera vez en la cabeza de un gobierno, un economista, los baluartes para combatir la inflación pasaron a ser
a) la no emisión monetaria;
b) el equilibrio fiscal
Con dichas medidas, explicadas de manera sencillas, decisión política a pesar de momentos desfavorables, y agoreros del helicóptero, se logró cierta estabilidad, que es necesario se
consolide en el año próximo.
Despues de un semestre desfavorable, el crecimiento del 3.9% en el tercer trimestre, y las expectativas para el año 2025 son alentadoras; las consultoras estiman ante el rapido proceso de desinflación y el progreso de las reformas del Gobierno que el PBI crecerá un 4 % durante el año próximo, y 3.5% durante 2026; por su parte se espera una desaceleración de precios hasta alcanzar 35.6% durante el año próximo, y 22.4% durante el año 2026.
Lo mismo ocurriría con el índice de pobreza, que en la primera parte del año, durante el periodo mas difícil del plan, supero la barrera del 50 %, se estima que para fin de 2024 se encontraría en porcentaje cercanos al 38 %.
Con ello se cae el mito, que el equilibrio fiscal fue a expensas de los sectores mas vulnerables, aunque no se desconoce que los jubilados son los que continúan sufriendo cobrando sueldos
miserables, en parte por la irresponsable jubilación de millones de personas que no habían realizado los aportes correspondientes, y tambien, por la confiscación de los aportantes de las AFJP, que habia alcanzado la cifra en el 2007 de un poco mas de USD 31.000 millones, equivalentes a 12% del PBI.
Dinero del que nadie habla, pero después de la estatización, el dinero de los jubilados se utilizó para financiar planes de viviendas, la venta de bonos en dólares para contener al "blue" durante el cepo y en el colmo del absurdo, se lanzó un plan para que la gente compre calefones a precios subsidiados.
Los jubilados financiaron políticas populistas y hasta le prestaron dinero al Tesoro a tasas ridículas de 4% anual. Dentro de este marco positivo de la macroeconomía, todavía resta mucho por hacer.
Lo principal, la salida del cepo cambiario, que se estima ocurriría durante el año próximo.
La rápida caía del Riesgo país que hoy se encuentra en 677 puntos, la más baja de los últimos 5 años, le permitiría al país en caso de considerarlo contraer algún préstamo que le permite
ampliar el caudal de reserva, para blindar la economía y evitar que esta salida del cepo pudiese ser traumática.
Y a partir de ahí mantener a rajatabla el compromiso fiscal, el pago de la deuda, y sostener la estabilidad que le permita atraer inversiones, generadora de trabajo y de riqueza para el país.
Cuando todo ello ocurra, es evidente que en economía como en política había otra manera.