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La prevención de ciberdelitos comienza en el hogar: guía para padres y madres

Por Lucas Moyano – Fiscal Especialista en Ciberdelitos y Evidencia Digital. Autor de Ciberdelitos: cómo investigar en entornos digitales (Editorial Hammurabi, ediciones 1 y 2).

La prevención de ciberdelitos comienza en el hogar: guía para padres y madres

Por Lucas Moyano – Fiscal Especialista en Ciberdelitos y Evidencia Digital. Autor de Ciberdelitos: cómo investigar en entornos digitales (Editorial Hammurabi, ediciones 1 y 2).

En la actualidad, la vida de niños y adolescentes transcurre cada vez más en espacios digitales. Juegos, redes sociales, plataformas educativas y de entretenimiento forman parte de su cotidianidad. Sin embargo, junto a las oportunidades que ofrece internet, también se multiplican los riesgos: estafas, acoso, ciberbullying y delitos de mayor gravedad.

Frente a este escenario, el fiscal especializado en ciberdelitos Lucas Moyano advierte que la prevención comienza en casa. “No podemos quedarnos de brazos cruzados. La mejor herramienta es el diálogo y la educación”, afirma. Su propuesta no es un manual de prohibiciones, sino una guía para construir un entorno digital seguro y de confianza para los más jóvenes.

Un vínculo de confianza, el primer paso

Moyano sostiene que la clave está en el acompañamiento cercano. Antes de hablar de riesgos técnicos, es necesario generar confianza. Si los chicos sienten que serán juzgados o reprendidos, difícilmente compartan lo que viven en internet.

Algunas recomendaciones del especialista:

 • Dialogar diariamente: además del clásico “¿cómo te fue en la escuela?”, incluir la pregunta “¿cómo te fue en internet hoy?”. Esto abre la puerta a conocer sus experiencias en línea, con quién hablaron, qué los divirtió o si atravesaron situaciones incómodas.

 • Fomentar el pensamiento crítico: en vez de dar respuestas cerradas, hacer preguntas que los ayuden a reflexionar.

 • Dar el ejemplo: los hijos copian conductas. Una actitud digital responsable en los adultos vale más que cualquier discurso.

 • Validar sentimientos: si confiesan haber sido víctimas de un problema, la primera reacción debe ser de apoyo. Frases como “gracias por confiar en mí” generan seguridad.

 • Enfatizar lo positivo: internet no es solo peligro. También es aprendizaje, amistad y entretenimiento. Hablar primero de los beneficios y luego de la seguridad como condición para disfrutarlos.

Conocer los riesgos

Una vez construido ese lazo de confianza, llega el momento de explicar los peligros más frecuentes:

 • Huella digital: todo lo que se comparte deja rastro. “Pensar antes de publicar” es la regla básica.

 • Privacidad: diferenciar lo privado de lo público. Un ejemplo simple: “¿le darías la llave de tu casa a un desconocido? Entonces, ¿por qué darle tus datos personales?”.

 • Phishing y estafas: desconfiar de mensajes con premios o regalos inesperados, no hacer clic en enlaces sospechosos ni brindar información personal.

 • Grooming y sexting: perfiles desconocidos que piden fotos íntimas son una señal de alarma. Moyano subraya que nunca deben enviarse imágenes de este tipo: una vez en la red, se pierde el control.

 • Ciberbullying: los insultos o difamaciones en internet no son un juego. Pueden tener consecuencias penales y civiles. La respuesta adecuada es bloquear y pedir ayuda a un adulto de confianza.

Una reflexión necesaria

El fiscal advierte que no se debe dejar a los niños librados a su suerte en el mundo digital. “Nuestros hijos no pueden ser ‘huérfanos digitales’. Necesitan adultos presentes que los acompañen, conozcan sus intereses y estén atentos a los riesgos, sin invadir su privacidad”, enfatiza.

En esa línea, subraya que el hogar debe ser un refugio seguro: un lugar donde los chicos puedan contar lo que les pasa sin miedo a ser juzgados, sino escuchados y contenidos.

“Recordemos siempre: la mejor manera de educar es con el ejemplo”, concluye Moyano.

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