
LA PROVINCIA VIOLETA - ¿LA CIUDAD TAMBIÉN?
Todo se encamina para un acuerdo provincial entre libertarios y el PRO. En Olavarría ya existieron contactos entre los líderes de los espacios. Wesner que no logra despegarse de Valicenti y Landívar.
Por Esteban Di Carlo
El triunfo de La Libertad Avanza del domingo pasado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tuvo sus consecuencias, no solo ganadores y perdedores, sino también ayudó a aclarar el panorama después de tantas idas y vueltas sobre lo que puede pasar en la Provincia, y en la Ciudad.
Es evidente, que el grupo del PRO más cercano a la Libertad Avanza, encontró el motivo para acelerar la fusión; la diferencia entre ambos espacios, donde duplicaron los votos conseguidos en la misma tierra amarilla estimula la idea de que a la hora de elegir, el electorado opta por acompañar al proyecto nacional y deja de lado lo que pudo ser y no fue.
Lo que se decida más arriba, tendrá su correlato en Olavarría.
Y de alguna manera, influirá sobre la estrategia del oficialismo local.
Desde hace bastante tiempo, foto por medio, se hablaba que tanto Diego Santilli, como Cristian Ritondo coqueteaban con un armado común con el mileísmo en la Provincia, única forma de poder destronar al kirchnerismo en su bastión más fuerte, impulsado por los votos del conurbano.
Ese coqueteo tenía una fuerte oposición de Mauricio Macri quien intentaba por todos los medios sostener su tropa dentro del partido.
Debilitado el caudillo en esta elección capitalina, se ha prendido la luz verde de la alianza, y todos los caminos conducen a ello.
La unión o adhesión en la Provincia de Buenos Aires parece ser un hecho, y solo puede ser abortada si los egos por ocupar lugares predominan sobre el sentido común de los dirigentes.
Ese reacomodamiento a nivel provincial parece ser más sencillo, pero nada fácil será en cada uno de los distritos donde tienen que coexistir personas y espacios donde no hace mucho tiempo mostraban diferencias insalvables.
En efecto, si los dirigentes provinciales deciden algo, los locales no tendrían más remedio que obedecer, lo que significaría una convivencia entre el Ex Intendente Ezequiel Galli, y Celeste Arouxet, algo difícil de imaginar en atención a los antecedentes de ambos dos años atrás, cuando ambos competían por el Palacio San Martin.
Javier Milei le pudo decir "montonera asesina" a Patricia Bullrich, y hoy esta última es una de las mejores ministros del gobierno liberal.
El mismo Sergio Massa que amenazó con "meter presos a los ñoquis de La Cámpora", hoy comparte espacio, y escenario con ellos.
La política como el fútbol es dinámica de lo impensado.
Ya hubo reuniones en este sentido: Ezequiel e Hilario Galli por un lado, Celeste Arouxet y Guillermo Lascano, por el otro; por el momento no se pusieron de acuerdo con el orden, pero sí avanzaron en cuanto a un frente común electoral.
Por tal motivo, si bien suena el ex intendente, Ezequiel Galli, para encabezar la lista al Senado provincial por la séptima sección electoral; también Celeste Arouxet, Jefa regional del ANSES, pretende encabezar dicha lista.
La séptima sección tiene un problema, no hay lugar para dos. Sólo entrega tres bancas senatoriales, dos al ganador, y uno al perdedor, por lo que quien encabece la lista tendría asegurado su ingreso, no así quien vaya en segundo lugar, quien debería esperar el resultado final para ello.
Aunque estos comicios tienen una particularidad, si una sola de las fuerzas alcanza más del 33%, los tres cargos irían para el mismo partido, situación que hoy en día no aparece como algo disparatado.
Ahora bien, esta situación no resulta indiferente al Gobierno Municipal, esta nueva alianza es mirada de reojo por la Cámpora.
Si bien consiguieron una victoria por una diferencia holgada en el año 2023, no menos cierto que los votos de quienes terminaron en segundo y tercer lugar unidos, le sacarían una diferencia abismal.
Con un agravante. El porcentaje del oficialismo local pudiese aún bajar más si se toman en consideración los incumplimientos de promesas de campaña por parte del intendente actual.
Así es, en dicha competencia el que salió favorecido fue el actual intendente Maximiliano Wesner que sacó 41.56 % de los votos, contra el 28.06% de La Libertad Avanza, y 28.05 % de Juntos por el Cambio.
El desgaste del año y medio conduciendo el gobierno comunal, y el el mal concepto que pesa sobre el camporismo, línea del PJ que maneja la ciudad, derivará seguramente en una merma en el caudal de votos del oficialismo.
La unión que se perfila entre la Libertad Avanza y el PRO en la ciudad conduciría a una segura derrota y con la confección de un Concejo Deliberante en clara minoría para afrontar los dos últimos años de gobierno,
Los números no son alentadores para el oficialismo, y nada parece depender de ellos para modificarlo.
Si bien de los diez concejales que deben elegirse este año, solo que mantener cuatro bancas, el PJ está atravesando momentos de incertidumbre, no se decide entre el cambio o la continuidad.
Cambio a través de Axel Kicillof encarnando un nuevo peronismo; o la continuidad a través de La Cámpora y Cristina Fernández de Kirchner, que sin perjuicio de recibir reveses a nivel electoral y en la Justicia, quiere aferrarse a la inmunidad que le de un cargo legislativo para evitar la cárcel por una condena segura por corrupción que se encuentra en manos de la Corte Suprema de Justicia.
Maximiliano Wesner en este período no logró vuelo propio, marcado de cerca por el binomio Valicenti - Landívar, ha gobernado de acuerdo con los designios del matrimonio, y por ende de La Cámpora.
No logró despegarse.
Asemejando a los Granaderos en la Casa Rosada, cada uno de los esposos ocupa un despacho a cada lado de la oficina del intendente.
El tema de la inseguridad creciente, la conurbanización de Olavarría, las promesas de campañas incumplidas, la falta de pavimentación de calles, la nula construcción de viviendas, le ha restado al Intendente el voto de los que oscilan cada dos años de partido en partido, desencantados con el actual gobierno.
Ello achica el margen de votantes oficialistas, que solamente queda limitado al voto de los fanáticos kirchneristas.
En síntesis, mientras se disipan los nubarrones sobre el espacio de centro-derecha, y la alianza en la provincia está cada vez más cerca, dichos nubarrones aparecen sobre el PJ bonaerense, y por ende sobre la Cámpora Olavarriense que se presentaría a las próximas elecciones en franca debilidad frente a la oposición e incluso, con el riesgo de perder las tres bancas que otorga la Séptima Sección.