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NO MOLESTAR. GENTE TRABAJANDO

El poder legislativo no pudo tomarse vacaciones como lo hace habitualmente. Se trabajaron y aprobaron temas con mucha sensibilidad dejando al gobierno nacional muy bien posicionado de cara al futuro.

NO MOLESTAR. GENTE TRABAJANDO

El poder legislativo no pudo tomarse vacaciones como lo hace habitualmente. Se trabajaron y aprobaron temas con mucha sensibilidad dejando al gobierno nacional muy bien posicionado de cara al futuro.

Por Esteban Di Carlo

Durante este siglo, vimos funcionar al Congreso Nacional de diferentes formas.

Fue una Escribanía, en el momento de apogeo del kirchnerismo, donde se certificaban todos los pedidos del Poder Ejecutivo.

Entró en una pasividad alarmante, con récord negativo de leyes aprobadas, al iniciarse el proceso Mileísta, para después pasar por una actitud cuasi golpista con aprobación de leyes que iban en contra del equilibrio fiscal buscado por el gobierno durante el segundo año del mandado.

Hasta llegar a este Congreso de modo "gente trabajando"

El Congreso Nacional está compuesto por fuerzas diversas.

El oficialismo, que pasó de un reducido número de legisladores que se acrecentó con el apoyo del PRO y pasó a ser la primera minoría

La oposición dialoguista, conformado por otra parte de la UCR, la Coalición Cívica, el peronismo federal, y algunos gobernadores afines

Y la oposición más violenta, más férrea conformada por el kirchnerismo puro y los escasos legisladores de izquierda.

Esta último ha perdido cualitativa y cuantitativamente poder daño. La máquina de obstruir, que no acompañó ninguno de los proyectos presentados por el Ejecutivo en la primera etapa ha perdido sustento, un buen número de legisladores, y mucho de los que alguna vez formaron parte de ese proyecto, han armado un espacio propio.

En los primeros doce meses de gestión de Javier Milei en Casa Rosada, el Parlamento aprobó 44 leyes. Es la cifra más baja para un primer año de gestión de las últimas cuatro presidencias.

También se registró el menor número de sesiones, veinticuatro en total.

Todo se modificó a partir de la nueva integración de las Cámaras.

Con esta nueva composición en diputados, y senadores, se han podido discutir leyes para reformar las relaciones laborales, bajar la imputabilidad penal, o modificar la “ley glaciares”, entre otros proyectos.

El gobierno no cuenta con la mayoría para imponerse.

En el Senado se encuentra en un grado de mayor debilidad pero ha logrado consensuar ciertos proyectos con la ayuda de la mencionada oposición y de grupo de gobernadores que pueden ver favorecida a sus provincias con los cambios que se quieren introducir.

Cierto es que la reforma laboral era necesaria, como lo es una reforma tributaria en un futuro cercano.

Las relaciones laborales entre empleadores y empleados, empresas y sindicatos, estaban dentro de una normativa que databa de los años setenta donde las condiciones de trabajo se han modificado, y donde el derecho de huelga utilizado como coerción empieza a sufrir cierto tipo de regulación que le quita poderío al sindicalismo. Por ahora solo poderío, porque las cajas las siguen manteniendo.

Después se podrá discutir si la reforma era la adecuada o si después vendrá una superadora, pero por algo se empieza.

Del mismo modo, la reforma penal juvenil, una demanda de casi toda la sociedad, que requería una baja de la imputabilidad a los catorce años de edad, que permitiera que aquellos que hoy estaban exentos de sus responsabilidades penales puedan rendir cuenta de sus actos ante la justicia.

No menos importante es la llamada Ley Glaciares, que habilita a las provincias occidentales a disponer de la riqueza que se encuentra en las entrañas de las montañas, y crea el clima propicio y la enorme posibilidad de inversiones millonarias en dichas tierras.

Es decir, la decisión final ante cada emprendimiento recae en el poder de cada provincia.

Y dentro de ella las principales beneficiadas serían las provincias del norte argentino, concentradoras de la enorme riqueza que genera el litio y dueñas de proyectos mineros de alto impacto para la región.

En igual sintonía se ratificó en el Senado el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, esta vez casi con la unanimidad de los legisladores presentes, proyecto que llevaba en discusión más de veinte años y que permite una mayor integridad entre bloques.

Dicho de otra forma, el año 2026 arrancó como el año donde los legisladores van a justificar el abultado salario que perciben, participará activamente en comisiones, y discutirán en el recinto cada proyecto.

Atrás ha quedado un apático 2025 donde fueron aprobadas un poco más de una decena de leyes, y donde siete de esas once leyes fueron vetadas por el Poder Ejecutivo.

La inactividad o conflictividad de dicho período ha dado paso a un intervalo de máxima acción.

Parecería ser esta la etapa de aceleración de todos los proyectos preparados por el Ejecutivo pero que requerían la composición de un Congreso no tan hostil.

Este parece ser el momento.

NO molestar. Gente trabajando.

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