
NUNCA CAMBIARÁN
Cada vez que el kirchnerismo pierde el poder, la calle se convierte en escenario de confrontación, violencia y presión política. Bajo banderas de derechos y reclamos legítimos, distintos sectores buscan imponer por la fuerza lo que no consiguieron en las urnas. No aceptan ser oposición y no están dispuestos a cambiar.
Por Esteban Di Carlo
La historia se repite.
Cada vez que se discute alguna ley adversa a los intereses del kirchnerismo, o cada vez que hay alguna marcha en defensa de algún derecho, o el pedido de algún cambio, hay sectores que se suman a ellos para sacar un provecho político.
La marcha de los miércoles de los jubilados, en su momento fue utilizada por la izquierda para crear desmanes frente al Congreso, y arrojar toneladas de piedras.
En este caso, la marcha en defensa de la educación pública, se vio contaminada por la presencia de grupos que nada tienen que ver con el sector educativo.
Postal que lamentablemente tenemos que observar anualmente.
Basta pasar por las cercanías del Congreso de la Nación para visualizar manifestantes con bandera de Palestina, banderas coloradas del MAS, o banderas de diferentes espacios sindicales.
No en vano también, varios se sacaban fotos sobre la plaza con la V de la victoria.
Muchos políticos también marcharon, algunos de los cuales se llamaron a silencio cuando en el año 2023, Sergio Massa realizó un drástico descenso del presupuesto educativo
Mas que una marcha en "defensa de", fue aprovechado por estos sectores para hacer una marcha "en contra de".
Días antes había un instructivo con cómo había que taparse la cabeza, al mejor estilo islámico para no ser identificado y como todo acto cuando el peronismo no es oficialista, termina en la forma que finalizó.
La violencia llega, no es necesario incitarla, está internalizada dentro de todos y cada uno de los manifestantes
Ocurrió en febrero de 2026, cuando se trató el proyecto de ley que buscaba reformar las condiciones laborales de los trabajadores del sector privado; pasó ahora en octubre de 2026 y va a pasar siempre, porque la idea es desestabilizar
Hay un sector, que solo es oposición
Oposición en el Congreso, y violencia en la plaza
Son los mismos de siempre.
Los que ven lentamente como se caen sus privilegios y se alejan de las cajas que tanto codician
Cuando la represión es justa, no es represión, es orden
Se mantiene el orden, se dispersa a los violentos
Son los que no saben convivir en un sistema democrático, los que se sienten incómodos siendo oposición, no toleran estar en ese lugar, y desean fervientemente quien ocupa el lugar que ellos creen legítimamente poseer, se caiga
Dicen ser el pueblo.
Al momento de ser oposición el kirchnerismo tiene una baja tolerancia a la frustración y un bajo umbral para descargar el odio y la agresividad
El odio cuando no se puede contener genera violencia
El odio se vislumbra en cada ataque a un periodista que no hace otra cosa que estar trabajando, o a los móviles de los canales no afines a sus ideas
O en cada contenedor incendiado, o en cada puño levantado hacia las fuerzas policiales, o en cada plaza deteriorada.
Poseen un trastorno de personalidad antisocial y se identifica con factores externos, principalmente ambientales o sociales, donde se distingue una menor capacidad de control de actos del sociópata
Esa falta de control es lo que lleva a una persona masificada, a lanzar toneladas de piedras en una plaza, a manifestarse encapuchados, a encender una bomba molotov para después tirarla sobre la fuerza policial
El respeto a la voluntad popular exige el respeto por los votantes que eligieron un signo político diferente a ellos, y el juego democrático implica respetar el período que le toca al otro, para después intentar en una próxima elección volver.
Pero, no se les puede pedir que cambien
Jamás cambiarán