
OLAVARRIA. DESTINO NO TURISTICO
Nuestras tierras cuentan con atractivos naturales, patrimonio e historia, pero sigue lejos de consolidarse como un destino turístico. La falta de planificación, promoción e inversión continúa postergando un potencial que nunca termina de desarrollarse.
Por Esteban Di Carlo
Para que una ciudad sea considerada un destino turístico exitoso, debe combinar atractivos naturales que motiven la visita, con una infraestructura y logística necesaria para garantizar una buena estadía del viajero.
Hay cuatro pilares donde se sustenta el turismo:
a) atractivos: el motivo del viaje hacia una ciudad que se destaca por el valor histórico, cultural, arquitectónico, natural o gastronómico.
b) infraestructura: una sólida oferta hotelera, opciones gastronómicas y comercio adaptado al visitante.
c) fácil acceso: medios de transporte eficientes para llegar a la ciudad y moverse dentro de ella (aeropuertos, trenes, vías terrestres, transporte público).
d) hospitalidad: Un entorno que brinde seguridad y hospitalidad, logrando una integración e interacción entre residente y visitante.
A estos cuatro pilares, se le debe sumar, facilidad de acceso a internet, aplicaciones móviles de la ciudad y plataformas de pago digital; con sustentabilidad en la gestión responsable de residuos, fomento del turismo local y políticas para evitar cualquier impacto negativo; y un trabajo conjunto entre el sector público y privado.
En su momento la Subsecretaría de Desarrollo Estratégico del Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación (MTYD), ya desaparecida, clasificó a las localidades turísticas argentinas según su grado de desarrollo en tres categorías: emergente, en desarrollo y consolidada.
En el interior de la provincia de Buenos Aires, solamente se encuentran como ciudades turísticas consolidadas Tandil y Sierra de la Ventana, las demás en esa condición son la capital de la provincia, y las ciudades costeras.
Ahora bien, Olavarría formaba parte de los que ingresaban en la categoría "en desarrollo", al tener oferta turística en proceso de desarrollo y formalización, atractivos turísticos no explotados lo suficiente, o que carecen de servicios e infraestructura.
Dentro de esta categoría aparece poca o nula inversión privada, o inversión que no representa calidad ni categoría.
Las rutas de acceso y su estado ni invitan a llegar, la información relacionada con la actividad turística es escasa, y los lugares que naturalmente pueden resultar atractivos, no están potenciados.
Olavarría no es considerada una ciudad turística tradicional porque su economía histórica y su perfil principal están impulsados por la industria (especialmente la minería, y la cementera). Funciona más como un polo comercial y logístico que como un destino de esparcimiento masivo.
A diferencia de los destinos serranos cercanos (como Tandil o Sierra de la Ventana), su infraestructura no está diseñada principalmente para el descanso turístico, a pesar de tener fiestas tradicionales como la Fiesta del Rey Mago, la Kreppelfest en Colonia Hinojo y festivales folklóricos.
No alcanza.
Si bien cuenta con un interesante patrimonio e incluso ha sido destacada por su hospitalidad, los especialistas en turismo señalan que históricamente ha carecido de un plan de desarrollo turístico a largo plazo.
No tiene un plan de promoción sostenida.
Ni en este gobierno, ni en ningún otro.
No ha logrado instalarse tampoco como turismo infantil, con lugares atrayentes y preparados para recibir demanda estudiantil, como sí lo hace además de Tandil, la localidad de San Pedro.
En este último lugar, la inversión privada, y la construcción de juegos llamativos como escaladores, tirolesas, bicicletas de agua y un ambiente adecuado para recibir a centenares de chicos, convierte esta localidad en un destino turístico de invierno.
En definitiva, para instalarse como lugar de descanso, la ciudad necesita de parte de las autoridades gobernante la instalación de promoción continua y sostenida, la preparación de bases para que se pueda instalar la inversión privada con un incentivo fiscal, o la quita de impuestos durante un período determinado, fomentar la inversión hotelera y extra hotelera para retener al visitante; mejorar y alcanzar un sector gastronómico de calidad, sumar opciones de transporte interno, alquiler de bicicletas, desarrollo de recorridos guiados para ciclismo, senderos seguros, caminatas en las sierras, instalación de botes en las aguas navegables, y poner en valor los atractivos naturales (sierras, cerros, lagunas, el arroyo Tapalqué y el Parque La Máxima).
Implementar políticas públicas de turismo receptivo, unificando oferta, capacitando a prestadores locales, y promocionando y consolidando una agenda anual de festivales y competencias que resulten atractivas para el turista.
En definitiva, todo lo que no se ha hecho hasta ahora, pero en la que se puede ir trabajando a futuro, si es que se quiere instalar a Olavarría como ciudad turística.