
PASO SI - PASO NO
Un repaso por cómo se desarrollaron este tipo de elecciones desde su creación. El Gobierno insiste con eliminarlas y pone sobre la mesa el argumento que se ahorrarían más de 150 millones de dólares.
Por Esteban Di Carlo
Las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) nacieron en el año 2009 y se utilizaron por primera vez en el año 2011.
Desde esa fecha pasaron cuatro elecciones nacionales.
Son únicas en el mundo, y fueron creadas por el ex presidente Néstor Kirchner con el fin de dirimir la interna justicialista, en un espacio donde en ese entonces eran mayoría y que ninguno de los díscolos del partido pudiese ir por afuera.
La realidad fue, que los "díscolos", (ahora no tanto), cuando se presentaron en las elecciones lo hicieron con partido propio y no en una interna dentro del PJ.
Son PRIMARIAS, porque definen dentro de cada espacio, las candidaturas que antes se realizaban dentro de cada partido, y con la intervención de sus afiliados.
Son ABIERTAS, porque participa todo el electorado, este o no afiliado al partido que vota.
Son SIMULTANEAS, porque se realiza el mismo día para todos los partidos políticos
y OBLIGATORIAS, porque necesariamente todos los partidos que quieran competir en la elección general deben participar, y porque también son compulsivas para los electores
En el 2011, luego del triunfo categórico en las PASO de Cristina Fernández de Kirchner donde quedó la oposición muy atomizada, lo único que logró es que la diferencia aún se ampliara más, alcanzando la ganadora el anhelado porcentaje de 54 %.
Muy distinto es lo que ocurrió en el año 2015 y 2019, con una tendencia en común, pero con un resultado diferente.
En el año 2015, Daniel Scioli candidato único del PJ, luego de que la ex presidente bajara a Florencio Randazzo de la competencia sacó una diferencia importante, entre su espacio y Cambiemos. 43 % Scioli contra 34 % el voto unificado de Mauricio Macri, Lilita Carrio, y Sanz.
Y en la Provincia de Buenos Aires, la interna entre Aníbal Fernández y Domínguez, dejo ganador al primero, con una diferencia de casi 11 puntos, entre el voto unificado del PJ, y María Eugenia Vidal.
¿Que sucedió en la elección principal? Macri recuperaría terreno, aglutinaría todo el voto opositor y terminaría ganando 51 a 49 %.
Lo propio acontecería en la Provincia de Buenos Aires, con el triunfo de María Eugenia Vidal, donde pasaría del 29 % de las PASO, a algo más de 40 % en la elección principal, y dejaría en segundo lugar a Aníbal Fernández, quien bajaría del 40 % unificado, a escasos 35 % siendo la peor elección de un candidato peronista en la Provincia de Buenos Aires.
En el año 2019, ocurrió algo similar, aunque el resultado electoral se mantuvo, pero con diferencias que resultaron escandalosas en las PASO, algo cercano al 17 % entre Alberto Fernández y Mauricio Macri, que se redujo a solo 7 % en la elección principal (48 a 41 %).
Y en el 2023, ya más cercano en el tiempo, el tercer lugar en las PASO de Massa, dio lugar al primer puesto en las elecciones generales, pero no le alcanzó en el ballotage cuando el voto unificado Milei - Bullrich, alcanzó el 56 % del electorado.
El argumento favorable por la vigencia de las PASO, es que democratizarían los partidos políticos. Dicho argumento, se cae cuando observamos que en tres de las cuatro elecciones, el PJ fue con candidato único, y en el restante el que participó en la interna con Sergio Massa, fue un candidato residual, como Juan Grabois que superó apenas el 5 % del electorado.
En contra, potencian la interna dentro de un mismo partido, pero el espacio donde se compartían ideales, ha dado lugar, a competencia casi a muerte, generando resentimientos que no necesariamente cicatrizan en las elecciones y pueden perdurar en el tiempo.
Por caso, Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich.
Del mismo modo, generan hartazgos en los votantes, quienes en oportunidades tienen que presentarse hasta cuatro o cinco veces en el año para elegir autoridades, provocando un ausentismo mayor que en elecciones normales y un sentimiento de hastío importante.
En el año 2023, el presupuesto para la totalidad de los actos eleccionarios era de $ 91.500 millones.
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, informó que “el proceso electoral de 2025 para elegir diputados y senadores nacionales tendrá un costo estimado de más de 500 millones de dólares, entre Paso y elecciones generales”. Y precisó que “si elimináramos las Paso, se ahorraría entre 35% y 40% de esa suma. Es decir, estamos hablando de un ahorro superior a los 150 millones de dólares”.
Mas allá de quienes resultarían beneficiosos con este sistema, o quienes fueron los perjudicados en elecciones anteriores, amerita por una cuestión económica y social, que los partidos políticos se pongan de acuerdo y eliminen estas internas abiertas, que no son más que encuestas oficiales, y que nada suman al ciudadano común.
Significaría una nueva señal de austeridad y un ahorro interesante de un gasto superfluo donde el dinero puede recibir un destino más acorde al interese del ciudadano, que a la rosca político.
En tal sentido, el llamado a Extraordinarias para definir la suspensión o eliminación lisa y llana, es un proyecto que debería ser acompañado por la totalidad de los partidos políticos.
Que prime la cordura y no la especulación.