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Rosca, especulaciones y silencios: el tablero electoral olavarriense en ebullición

Los nombres que suenan para integrar las listas de concejales. Las posibles alianzas y el dilema de los que quieren ir por el medio.

Rosca, especulaciones y silencios: el tablero electoral olavarriense en ebullición

Los nombres que suenan para integrar las listas de concejales. Las posibles alianzas y el dilema de los que quieren ir por el medio.

Por Esteban Di Carlo.

Se acerca el cierre de alianzas y listas. Y como sucede cada vez que el calendario electoral aprieta, Olavarría se convierte en un laboratorio político donde conviven estrategias, tensiones y muchas incógnitas. Varias bancas están en juego en el Concejo Deliberante, pero lo que se dirime es mucho más que una elección legislativa: lo que está en disputa también es el respaldo (o el rechazo) a las gestiones en curso, tanto a nivel local como provincial y nacional.

En este escenario, cada espacio político intentará imponer su lógica. Algunos buscarán nacionalizar la campaña, atando la suerte local al viento que sople desde la Casa Rosada o La Plata. Otros preferirán municipalizarla. Pero lo cierto es que todos están jugando a todo o nada.

Del lado del kirchnerismo, la línea parece trazada con mayor claridad. Como suele ocurrir en la liturgia K, las decisiones se toman en círculo cerrado, entre llamados desde Recoleta, resoluciones de Cristina, gestos de Kicillof y el cálculo siempre milimétrico de Massa. Aunque se alimenten internas o rumores de ruptura, el peronismo K casi siempre termina unido a la hora de competir.

En Olavarría, ya empiezan a circular nombres para encabezar la lista local. Hernán Parra suena fuerte, pero su cercanía con el sector empresarial y sus supuestas aspiraciones a la intendencia lo alejan de la confianza de los más cercanos a César Valicenti. Allí es donde surgen alternativas como José Maceo o la actual funcionaria municipal María José Maidana, con perfil más alineado y fidelidad garantizada.

Del otro lado del mostrador, el panorama es más incierto. Libertarios y PRO coquetean con una alianza que, si se concreta, podría tener un impacto significativo. Sin embargo, el reparto de lugares en las listas y las diferencias de estilo y liderazgo amenazan con dinamitar la posibilidad de un frente común. Si las negociaciones fracasan, el escenario de una interna dividida no sólo sería una muestra más de la falta de madurez política opositora, sino un regalo perfecto para el tridente Valicenti-Wesner-Landívar, que vería despejado el camino hacia una victoria cómoda.

En lo que sí coinciden libertarios y amarillos es en el hermetismo: no hay nombres confirmados, apenas se repite la consigna de que “serán caras nuevas y gente joven”. La incógnita permanece.

¿Y la UCR? Hoy por hoy parece la gran perdedora de la polarización. Atrapada entre dos polos, los radicales corren el riesgo de no alcanzar el piso del 10% si deciden competir en soledad. El liderazgo de Franco Cominotto se mantiene, y su apuesta electoral parece estar puesta en su entorno más íntimo: su esposa, Belén Vergel, suena como la carta que intentarán jugar, aunque el contexto no le resulte favorable.

El 9 de julio se cierran las alianzas y, diez días después, se revelarán los nombres definitivos que integrarán las listas. Hasta entonces, la política local vive su momento de mayor efervescencia. Reuniones en cafés, teléfonos que no paran de sonar y rosca al rojo vivo. Cada jugador mueve fichas con cautela, esconde cartas, ensaya versiones y mide cada paso con obsesión.

Porque lo que está en juego no es poco. Es poder, pero también supervivencia. Y en Olavarría, como en muchos otros rincones del país, la campaña ya comenzó, aunque todavía no veamos carteles en la calle.

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