
SE ACABÓ EL CIRCO
Fueron DOCE los jueces que condenaron a Cristina por corrupción. No hay margen para la duda. El kirchnerismo tiene miedo a desaparecer y todo indicaría que ese camino está más cerca de lo que se cree.
Por Esteban Di Carlo
Cristina Fernández logró tener la centralidad en la última semana, pero no precisamente por motivos halagüeños.
La condena firme que dejó la Corte Suprema de Justicia en la primera causa por corrupción que recayó sentencia, la obliga a permanecer en prisión domiciliaria por seis años, y la inhabilitan a ejercer cargos públicos de manera perpetua.
En todo el procedimiento judicial se respetaron las garantías constitucionales, tuvo la oportunidad a través de la indagatoria correspondiente de ejercer su derecho a defensa, y exponer su punto de vista, pero eligió el camino que le otorga la Constitución Nacional que nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo, al "negarse a declarar".
En diciembre de 2016, el Juez Federal Julián Ercolini (PRIMER JUEZ) procesó a Cristina Kirchner, Julio de Vido, José López, Lázaro Báez y otros ex funcionarios por los delitos asociación ilícita y administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública.
En septiembre, la Sala I de la Cámara Federal, con los jueces Jorge Ballestero y Leopoldo Bruglia (SEGUNDO Y TERCER JUEZ), confirmó los procesamientos.
El 2 de noviembre: La Cámara de Casación Penal, con las firmas de Gustavo Hornos y Mariano Borinsky, (CUARTO Y QUINTO JUEZ) ratificó los procesamientos.
En mayo de 2019, comenzó el juicio oral y público en el Tribunal Oral Federal N° 2 (TOF 2), integrado por los jueces Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Andrés Basso. (SEXTO, SEPTIMO Y OCTAVO JUEZ).
Se investigaban irregularidades en la concesión de 51 obras viales en Santa Cruz, adjudicadas a empresas de Lázaro Báez, por un perjuicio al Estado estimado en más de 1.000 millones de dólares.
En diciembre, Cristina Kirchner declaró como indagada, se negó a responder preguntas de la fiscalía y el TOF Nº2 dictó el veredicto condenando a Cristina Kirchner, Lázaro Báez, José López y Nelson Periotti a 6 años de prisión por administración fraudulenta, con inhabilitación perpetua para cargos públicos.
En noviembre de 2024, la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal (jueces Mariano Borinsky, Diego Barroetaveña (NOVENO JUEZ) y Gustavo Hornos) confirmó la condena de Cristina Kirchner a 6 años de prisión e inhabilitación perpetua por administración fraudulenta, con un perjuicio al Estado estimado en 85.000 millones de pesos.
Y el 10 de junio: La Corte Suprema dejó firme la condena a seis años de prisión para Cristina Kirchner, al rechazar por unanimidad los recursos presentados por la defensa.
El máximo tribunal, integrado por Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti (DECIMO, UNDECIMO Y DECIMO SEGUNDO JUEZ), rechazó cada uno de los argumentos del recurso de queja presentados por la ex mandataria y sostuvo que “el debido proceso ha sido salvaguardado” y que “la encausada obtuvo una sentencia fundada en ley”.
En definitiva, DOCE JUECES intervinieron durante todo el juicio penal, DOCE JUECES la condenaron.
No es lawfare.
No es proscripción.
Es delincuencia.
Ahora bien, en el interín entre la condena, y la ejecución de la misma, la condenada pareció no tomar contacto con la realidad.
El grupo de fanáticos, pocos, muchos, los que sean viciaron su entendimiento; y recién ahora, tobillera de por medio, la hicieron entender que está entre cuatro paredes, metafóricamente hablando, porque en realidad sigue en su domicilio particular, pero privada de su libertad ambulatoria, y con escasos autorizados para visitarla.
No es un preso común.
Es el primer presidente en la historia preso por corrupción.
La historia dirá eso.
El último miércoles se produjo su despedida, un intento desesperado del kirchnerismo de demostrar fuerza y convocatoria.
Desde Olavarría, el Sindicato de Municipales se adhirió al paro decretado en defensa de los delincuentes, demostrando una vez más que el gremio no defiende a los trabajadores, sino que forma parte de un partido político.
También unos colectivos con la leyenda de un ave falconiforme enviados desde esta ciudad fueron a engrosar la marcha a Plaza de Mayo, y se pudo viralizar su llegada a través del posteo de unos videos.
Todo, con la de los contribuyentes.
Inentendible la actitud de los que marcharon, porque en definitiva el dinero robado también salió de su peculio; inentendible lo de los políticos, porque más allá de compartir doctrina, la corrupción debería ser condenada por cualquier ideología; inentendible lo de los sindicalistas, porque no están para hacer política, y sí para la lucha obrera; inentendible lo de los grupos de izquierda, que cualquier reclamo es utilizado para marchar contra Milei; inentendible el 30% de este país.
Por suerte, durará una semana, quince días, tal vez un mes.
El peronismo se va a reorganizar, aparecerán nuevos líderes, o seguirán los que están un poco más empoderados sin necesidad de rendir cuentas a nadie.
No en vano el peronismo del Interior casi en su totalidad no participó de la marcha.
En breve, todo volverá a la normalidad.
En breve, el circo se habrá acabado.