
SEMAFORO EN ROJO
Mientras Tandil y otras ciudades crecen, Olavarría retrocede: cae la actividad comercial, aumenta el déficit y el Municipio sigue agrandando el gasto y pensando en nuevas tasas. El problema ya no parece ser el contexto: es una gestión que no genera condiciones para crecer.
Por Esteban Di Carlo
Olavarría no solo no crece en todo este tiempo, sino que se está observando una retracción económica; la obra pública casi detenida, y sin proyectos de envergadura en el corto plazo
Es preciso entonces observar al compañero de al lado si el problema es generalizado o estrictamente local
En un estudio realizado en la provincia sobre un universo de alrededor de sesenta localidades, se pudo establecer cuáles de los municipios poseen semáforo verde, a cuáles se les aplica el amarillo, y quienes tienen un rojo furioso
A lo largo de los años los diferentes partidos de la provincia han ido mejorando en infraestructura, en el conjunto de bases, servicios, instalaciones y medios técnicos que permiten que una ciudad, un país, o una empresa funcionen y puedan desarrollar sus actividades.
Redes de agua potable, luz eléctrica, gas, sistemas de cloacas, hospitales, escuelas, edificios, redes de internet, telefonía no es algo que se construye de un día para el otro, sino que trasciende en el tiempo y a los gobiernos
Olavarría tiene un porcentaje del 74.14 % promedio en este sentido, un porcentaje instalado a partir de un 86.71 % de los olavarrienses que poseen agua potable, el 84.73 % de hogares con gas, y algo más del 50 % (50.98) cloacas.
Sin embargo, en la región es superada por Tandil con un índice del 85 % y por Azul con 81.81 %.
Es decir, comparativamente con dos ciudades más o menos de las mismas características, la ciudad está por debajo de las misma.
En el otro extremo con una muy baja infraestructura, aparecen tres partidos del conurbano: José C. Paz, con solo el 19.51 % e igualando el anteúltimo puesto Malvinas Argentinas y General Rodríguez con 24.05 %.
Vicente López con 92.46 % Tres de Febrero con 90.02%, y en tercer lugar San Isidro encabezan el ranking provincial en cuanto a infraestructura.
La misma medición establece que durante el período 2023/2026 fueron varios los municipios que crecieron, en base a políticas de incentivo, o disminución de impuestos, aumentando en ese ciclo la cantidad de habilitaciones municipales y por consiguiente de empleos, siendo también Tres de Febrero y Vicente López los más beneficiados.
Olavarría ocupa el puesto 34 sobre 52 compulsadas, con 874 habilitaciones menos que hace tres años, y una merma del 5.2% solo superada en porcentaje en la provincia de Buenos Aires, por cuatro distritos (Zarate, Ensenada, Berisso y Merlo)
Es decir, que, dentro de los partidos del interior de la Provincia de Buenos Aires, excluida el área metropolitana, es la ciudad que MAS HA CAIDO en estos tres años.
Y si se lo compara con la región, Azul sufrió también una baja, aunque no tan drástica del 2.1 % y Tandil creció un 3.4%
Si Tandil comparativamente siempre fue similar a Olavarría, en este período de tan solo tres años ha crecido sustancialmente la diferencia entre estas dos ciudades
Otro de los rubros ubicados en el debe para la ciudad son los indicadores fiscales y el empleo público.
Entre los indicadores fiscales ocupa el puesto 34 sobre 43 seleccionados, con un déficit anual superior a los 6.300 millones de pesos, con un gasto de $ 128.122 millones de pesos y un ingreso de $ 121.825 millones de pesos, destinado de dicho total en un 56.62 % a gastos de personal y solo un 8.82 % en inversión.
El tamaño del estado se refiere a la dimensión y el alcance de la intervención del gobierno en la economía y la sociedad. Se mide principalmente por el gasto público en relación con los ingresos y la cantidad de empleados públicos.
Es decir, cuántas personas trabajan para el Estado en relación con la población.
En este sentido, la ciudad ocupa también el puesto 33 sobre 42, superado en la región por Azul que gasta algo más del 63 % en empleados públicos, pero una vez más, debajo de Tandil, que solo destina el 36.20 % del presupuesto.
Es decir, a menor gasto público en el pago del personal, mayor posibilidad que el dinero producto de los impuestos sea destino a obras públicas nuevas o mejoras de las existentes
Por último, dentro de este escenario, también se midió la presión fiscal del municipio.
Esto no es más que la carga económica que las tasas y contribuciones locales imponen sobre los vecinos, comercios y empresas, midiendo el porcentaje de los ingresos o recursos que se destinan a pagar tributos comunales, como seguridad e higiene, habilitaciones o tasas viales
Existen grandes diferencias entre distritos; algunos registran cargas menores al 0,6% y otros superan el 3%, siendo San Pedro (gobernada por un camporista) y Tres de Febrero (gobernada por el PRO) las de menor presión fiscal, mientras que Hurlingham y Lanús las más altas, encontrándose Olavarría en este caso en un honroso puesto 24 sobre 52 municipios, lo que hace que todavía la carga fiscal, a pesar de lo que parece, no resulta asfixiante como en otros lugares
La tasa que asciende a 1.36 %, si bien es baja comparativamente con otros partidos de la provincia, si se confronta este dato a nivel regional pasa a ser una de la más alta, siendo menor presión la azuleña con 1.15 % y la de Tandil de solo 0.99 %
En la apertura de las sesiones ordinarias en el Concejo Deliberante, el Intendente de la ciudad, Maximiliano Wesner hizo un pormenorizado análisis de la situación del país y presentó el proyecto a futuro como ciudad
Dentro de ese proyecto omitió analizar las distintas variables a partir de las cuales no resulta Olavarría una ciudad atrayente para el inversor
Si a eso le sumamos, que, en lugar de aplicar políticas activas con quita de impuestos o exenciones, solo están pensando en cómo incorporar nuevas tasas municipales, el semáforo en rojo va a continuar teniendo la misma coloración
Con inversiones en descenso, y con baja de empleo y la calidad de los mismos, y mientras se benefician algunos de los proveedores municipales como el ahora flamante subsecretario municipal Gabriel León, los principales perjudicados resultan ser los olavarrienses