
SER Y PARECER
Un ex proveedor municipal que resigna una facturación millonaria para convertirse en funcionario, y un cargo creado especialmente para recibirlo. Demasiadas coincidencias para no hacerse preguntas. Cuando los números no cierran y las explicaciones tampoco, la transparencia deja de ser una consigna y se convierte en una obligación.
Por Esteban Di Carlo
Como regla general, un funcionario público no puede ser proveedor del Estado, tal situación se encuentra prohibida por las leyes de ética pública para evitar conflictos de intereses, o uso de información de privilegio.
Tal circunstancia se extiende a las empresas o sociedades del cual fueran partes, y las restricciones se extienden frecuentemente a cónyuges y familiares cercanos
El conflicto de intereses se produce cuando la ley presume que la imparcialidad e independencia de criterio de quien ejerce una función pública se halla afectada, por eso fija prohibiciones para realizar ciertas actividades privadas e impide el ejercicio de las atribuciones del cargo público ante determinados supuestos.
Dentro de las incompatibilidades, se encuentran los parientes afines, o cuando se es parte de una sociedad.
Ahora bien, si la situación es a la inversa, ¿qué sucede?
En el caso del particular proveedor del estado que recibe una propuesta del sector público en primer lugar debería renunciar a esa actividad y, además, abstenerse de intervenir en las cuestiones particularmente relacionadas con los asuntos a los cuales estuvo vinculado en los últimos años.
Que Gabriel León haya sido elegido para formar parte del gobierno municipal no tiene ninguna incompatibilidad, salvo dos cuestiones llamativas
La primera que se le haya inventado un cargo de subsecretario en la Secretaría de Gestión y Control de la Obra Pública, cargo inexistente hasta hace días.
Es decir, no va a ocupar un lugar dejado por renuncia o despido de otro funcionario, sino que ocupa una función irreal, creada a los efectos.
La segunda, la facturación a la que renuncia, y que llama más la atención. Una persona siendo socio gerente de una sociedad que era proveedor del municipio y que le facturó en dos años y meses, más de $ 1.100 millones de pesos, pasa a aceptar un cargo cuyo sueldo no debe superar los $ 3 millones.
La empresa en cuestión, cuya denominación es Lecon SRL fue proveedora de la Municipalidad de Olavarría y comenzó con su relación comercial a partir de enero de 2024, coincidiendo con el inicio de la etapa camporista en el poder.
Lecon SRL está conformada por dos socios: Gabriel León y su madre, jubilada; y no había obtenido licitación alguna en ocasiones anteriores en las que se había presentado a licitación
Si bien desde el Municipio se informó que Lecon SRL ya no es más proveedor municipal, la respuesta genera más suspicacias y un montón de interrogantes
¿La incompatibilidad de funciones lleva a una persona a resignar ser proveedor del estado con cifras siderales de facturación, para recibir un sueldo básico de funcionario?
¿Ser parte del gobierno conlleva que la empresa deje de facturar, y acepta esa situación?
Ni siquiera el más altruista de los altruistas, o con un sentido de ultra patriotismo llega a esta instancia
Cualquier intento de respuesta por parte del oficialismo oscurece un panorama de que por sí no es nada transparente.
El nuevo nombramiento denota cierta amistad o relación entre el ex proveedor y el municipio, de lo contrario no se le hubiese ofrecido el cargo del que finalmente fue aceptado
Una ecuación que no cierra, en muchos aspectos
Contrasta la realidad interna, con la imagen externa.
Lo ideal es la coherencia, que coincida la conducta con la imagen reflejada en la sociedad, sin falsas apariencias
No basta con poseer cualidades internas y valores, es necesario demostrarlas
No solo ser, también parecer