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SIMILITUDES Y DIFERENCIAS

El peronismo y sus dos gestiones en Olavarría tras el retorno de la democracia. Pasaron los años pero hay muchas semejanzas entre las gestiones de García Blanco y Wesner.

SIMILITUDES Y DIFERENCIAS

El peronismo y sus dos gestiones en Olavarría tras el retorno de la democracia. Pasaron los años pero hay muchas semejanzas entre las gestiones de García Blanco y Wesner.

Por Esteban Di Carlo

Olavarría, año 1987, luego del primer período como intendente, Helios Eseverri se presentaba nuevamente con el objetivo de ser reelegido.

Enfrente se encontraba un joven edil del Partido Justicialista, Juan Manuel García Blanco.

Alberto Lestelle el hombre fuerte del partido empezaba a jugar en ligas superiores, y en la ciudad quedaba un candidato carismático.

Las condiciones económicas abrumaban la presidencia de Raúl Alfonsín, el fracaso primero del Plan Austral, y después del Plan Primaveral conducían irremediablemente a una hiperinflación.

Lo nacional repercutió en lo local.

Helios Eseverri no pudo lograr su objetivo, y su lugar fue ocupado por el mencionado Juan Manuel García Blanco y con ello el Partido Justicialista alcanzaba el más alto cargo de la ciudad después de mucho tiempo.

Como resultado de la derrota, Helios Eseverri tuvo su premio consuelo, fue designado Gobernador de Tierra del Fuego, en una época donde el Presidente de la Nación elegía a la persona que debía ocupar dicho cargo, tanto en el territorio nacional como en la Ciudad de Buenos Aires.

Esta primera victoria del peronismo en la ciudad de Olavarría luego del periodo militar 1976-1983, recién se repetiría 36 años después.

En ambas situaciones se produjeron circunstancias más o menos parecidas.

Mientras el Partido Justicialista llegó a esa instancia unido, la oposición antiperonista dividió los votos entre Helios Eseverri, por la Unión Cívica Radical, y Víctor Portarrieu, por el MID, otro ex intendente que había dejado una imagen muy positiva durante su gestión.

En el 2023. la situación fue similar.

En esta oportunidad los que dividieron los votos fueron Ezequiel Galli (por Juntos por el Cambio) y Celeste Arouxet (por la Libertad Avanza)

¿El resultado?

En ambos el peronismo al poder.

Mucho más puro en 1987, vestido de camporista en el 2023.

La historia dirá que entre 1987 y 1991, la ciudad tuvo una de las peores intendencias, un poco condicionado por el contexto externo, con una economía con una escalada inflacionaria, que derivó en dos hiperinflaciones y otro poco, por la propia incapacidad para gobernar del Intendente de turno.

Bastaron esos cuatro años, para que el olavarriense nunca más eligiera al partido justicialista, durante un período prolongado.

A partir de dicho momento hubo una hegemonía de los Eseverri. Helios que se hartó de ganar elecciones de manera consecutiva (1991/1995/1999/2003), y luego su hijo José Eseverri, (2007/2011).

Dos cosas ayudaron a que los Eseverri se perpetuaran en el poder.

En primer lugar, una gestión ordenada por parte de Helios, sin fisuras, con austeridad y honestidad, sin denuncias de corrupción durante su larga estadía, y estratégicamente aliado al naciente kirchnerismo a principios del siglo; y en segundo término, la memoria colectiva del desastre en la administración de García Blanco.

En efecto, quedó en el imaginario popular una imagen de ineficiencia, e inoperancia, que minimizó la capacidad del partido, y engrandeció aún más el trabajo de Eseverri.

Una intendencia que vislumbraba la falta mantenimiento de los espacios públicos, enorme déficit fiscal, en un contexto donde ninguna obra pública se hizo en la ciudad.

Olavarría estuvo estancada.

En forma similar, Maximiliano Wesner llegó a la intendencia.

Luego de mantener un perfil dialoguista dentro del Concejo Deliberante, y de aparecer como una imagen moderada dentro del kirchnerismo, logró cooptar el voto del olavarriense.

Pero, así como García Blanco tenía dentro del partido, la imagen fuerte de Alberto Lestelle que para esa época empezaba a ocupar cargos legislativos nacionales; Maximiliano Wesner se encuentra a la sombra del matrimonio Valicenti.

Hoy Olavarría sufre con la gestión kirchnerista.

No solo en la forma en que llegó al Palacio San Martin se parecen Wesner y García Blanco; es evidente también que la cuestión administrativa, falta de gestión y desidia son atributos comunes a ambos.

Una gestión improductiva basada en el relato, y en el silencio de los medios cómplices, con pautas millonarias, no logra ocultar que la Ciudad se encuentra detenida en el tiempo.

Ante cualquier alerta naranja, la solución es la suspensión de las clases, algunas sospechas que no es por prevención, sino para evitar que salgan a la luz el deterioro edilicio en los techos.

Ante caída pluvial relativamente intensa, se anegan las calles de la ciudad.

El incremento y la sensación constante de inseguridad en una Olavarría que se va asemejando al conurbano.

Otra muestra de la conurbanización en materia de salud, con los intentos de agresiones a los profesionales que trabajan y hacen guardia en el hospital.

Y una administración en rojo, con déficit anual in crescendo, y ahora sin calles para "vender".

En Olavarría parece faltar todo, pero dentro de toda esa escasez hay algo que siempre está.

La foto.

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