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TODOS LOS POLITICOS SON RICOS

Mientras millones de argentinos hacen esfuerzos para llegar a fin de mes, una parte de la dirigencia política acumula fortunas, privilegios y patrimonios difíciles de explicar. Una postal que se repite más allá de las ideologías y los gobiernos de turno.

TODOS LOS POLITICOS SON RICOS

Mientras millones de argentinos hacen esfuerzos para llegar a fin de mes, una parte de la dirigencia política acumula fortunas, privilegios y patrimonios difíciles de explicar. Una postal que se repite más allá de las ideologías y los gobiernos de turno.

Por Esteban Di Carlo

En la historia argentina hay que remontarse a más de cincuenta años para conocer quien fue el último presidente que murió en la pobreza, o en estado patrimonial similar que a la llegada al poder.

Umberto Illia, tras ser derrocado por un golpe de estado y rechazar la jubilación de privilegio, volvió a la actividad privada, como médico rural y falleció en 1983 sin recursos materiales y con un patrimonio prácticamente nulo

Hipólito Yrigoyen, otro líder radical, que también falleció en extrema pobreza, tuvo que soportar tras el golpe que lo derrocó en 1930, el encierro en la Isla Martín García. Ya liberado, pero enfermo feneció poco tiempo después, y fue despedido por una multitudinaria manifestación de fervor popular

Elpidio González, vicepresidente de Marcelo T. de Alvear rechazó cobrar su sueldo durante su mandato y se negó a recibir una pensión vitalicia, terminó sus días trabajando como vendedor ambulante y viviendo en una humilde pensión.

Muy lejos de esta actitud romántica se encuentran los políticos de la actualidad.

Si bien es cierto que muchos políticos ya son ricos antes de llegar al poder debido a patrimonios heredados o carreras previas exitosas, son innumerables los que logran acumular fortunas mientras están en el cargo beneficiándose a través de redes de influencia, manejo de información privilegiada, y lucrativas comisiones por contratos otorgados a través de supuestas licitaciones.

Con este dinero vil logran financiar sus propias campañas electorales.

En algunos casos, el aumento desproporcionado del patrimonio se relaciona con el uso del poder público para favorecer intereses privados a cambio de beneficios económicos ilícito.

Más allá del sueldo oficial, el ejercicio del poder a menudo incluye gastos de representación, viáticos y prebendas financiadas con fondos públicos.

En la mayoría de los casos, van desfilando por diferentes puestos públicos, transformándose en lo que hoy en día se llama casta política.

Lo cierto es que, en Argentina, ser político resulta más redituable que ser empresario.

La idea de que ser político es más "exitoso" suele radicar en el acceso directo al poder y la influencia pública.

Mientras que el éxito de un empresario se mide en rentabilidad económica, depende de la libre competencia, y se enfoca en satisfacer las necesidades de un mercado específico para generar ganancia; un político exitoso no corre tanto riesgo, solo debe pasar de cargo en cargo, y de sueldo en sueldo.

Lo cierto es que al argentino común nada le asombra.

Ha perdido esa capacidad de sorprenderse.

Hace un tiempo lo más obsceno pasó por un vicepresidente comprando la máquina de hacer billetes, y el revoleo de bolsos en un convento.

Pero, la superación se produce a diario.

Mas reciente a la condena a Cristina Fernández de Kirchner, debe adicionarse los idas y vueltas de Manuel Adorni.

Las principales inconsistencias de Manuel Adorni, que derivaron en una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito y su posterior renuncia como Jefe de Gabinete, se centran en la justificación de su patrimonio y su falsa declaración jurada.

Para justificar la incorporación de aproximadamente medio millón de dólares, Adorni argumentó haber realizado inversiones exitosas en Bitcoin entre 2014 y 2018 que no había declarado.

Fue omitida inicialmente en su declaración jurada de 2024 la casa en Indio Cuá. Tras las denuncias, el funcionario rectificó la presentación alegando que el inmueble pertenecía 100% a su esposa, aunque la Ley de Ética Pública obliga a los funcionarios a declarar los bienes del cónyuge.

Pero todo se inició con un cuestionado viaje a Punta del Este junto a su familia en un avión privado supuestamente rentado por un periodista que factura con el Estado, y con el uso del avión presidencial por parte de su esposa, en viaje hacia Estados Unidos.

¿Cuál será el nivel ingreso para que una persona sin inconvenientes económicos pueda rentar un avión privado sin que ello influye en su economía? Evidentemente ese dinero no surge de los ingresos en blanco.

Todavía no está procesado, pronto lo estará.

En la vereda de enfrente, el dinero sucio de la política manejado por Martin Insaurralde y la aparición de videos mostrando dólares billetes completando valijas y cajones del vestidor resulta ofensivo moralmente.

Esto se le suma al famoso yate lujoso alquilado en Marbella ("Bandido"), una embarcación de alta gama en la que navegó junto a la modelo Sofía Clérici en septiembre de 2023.

Este episodio, bautizado mediáticamente como el escándalo del "Yategate", provocó la renuncia a la Jefatura del Ex Gabinete de la Provincia de Buenos Aires y desencadenó una causa judicial por presunto lavado de activos y enriquecimiento ilícito, que hasta la fecha carece de resultados concretos.

En efecto, a tres años del episodio la Justicia Bonaerense avanzó poco y nada, solo algún allanamiento, imputaciones y actores secundarios, pero su protagonista principal todavía espera ser convocado.

Ambos pertenecen a un segmento privilegiado

Mientras la ciudadanía realiza un esfuerzo infernal, hay otro sector, el de los acomodados, que hacen el dinero fácil, y como todo dinero alcanzado de esa forma, lo gastan desmesuradamente sin el menor síntoma de remordimiento

Argentina pobre, políticos ricos

La imagen que se repite cualquiera fuese el signo ideológico que esté en el gobierno.

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