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UNIDOS Y SEPARADOS

La unidad de libertarios con el Pro ¿cerca o lejos? El rol de Karina Milei con Santiago Caputo ¿es ganancia o dolores de cabeza para el Presidente de la Nación?

UNIDOS Y SEPARADOS

La unidad de libertarios con el Pro ¿cerca o lejos? El rol de Karina Milei con Santiago Caputo ¿es ganancia o dolores de cabeza para el Presidente de la Nación?

Por Esteban Di Carlo

Como cuando arranca todo noviazgo, hubo un primer momento de encandilamiento.

Mauricio Macri y Javier Milei tuvieron su luna de miel entre las elecciones previo al ballotage y las primeras medidas de Gobierno.

Después aparecieron los terceros, y con ellos las dudas, los resquemores, los atisbos de traiciones.

Si bien ambos han manifestado voluntad de ir juntos, muchas veces las palabras contradicen los actos; y en las acciones o los dichos de quienes están más abajo en la línea sucesoria parecería que esa voluntad de los líderes no se dará.

Coinciden ambos que en la parte económica este es el camino elegido y correcto para sacar a la República Argentina de todos los fracasos anteriores, que llevaron a un desagradable índice de 52 % de pobreza.

Pero, no ocurre lo mismo, en el manejo político de la situación.

Casi que se podría decir que todo lo bueno que ocurre en la faz económica queda eclipsado por inexplicables situaciones que se producen en la política.

En el momento de mayor tranquilidad de los Mercados, apareció el escándalo de $Libra, amplificado por algunos medios y la oposición, y luego cuando lo correcto era centrarse en interpretar y analizar el discurso de inauguración de las Sesiones Ordinarias en el Congreso, el encontronazo entre Facundo Manes y Santiago Caputo se llevó toda la atención.

En este sentido, si bien siempre es preferible rodearse de gentes capaz y confiable, tanto Santiago Caputo como Karina Milei le están trayendo más disgustos que resultados positivos.

En la inauguración de las Sesiones Ordinarias, Javier Milei planteó las próximas elecciones como un plebiscito para su Gobierno. 

A cara o cruz, a todo o nada, esto o lo anterior.

La obtención de un triunfo absoluto a nivel país, significaría un apoyo incondicional enorme para el Gobierno en el camino trazado de grandes cambios estructurales, pero ese camino podría estar empañado por un eventual triunfo kirchnerista en la Capital Federal, que no cambiaría en nada el destino del distrito pero sería un aliciente para el principal partido opositor en el caso de perder la Provincia de Buenos Aires, con la oposición unida.

En la Provincia de Buenos Aires, se sabe, que la única forma de ganarle al kirchnerismo, es ir juntos a las urnas; y si la mezquindad y los egos políticos no meten la cola, parecería que ello así ocurrirá.

Queda por dilucidar si parte del radicalismo también acompañará esta unión, o emprenderá un camino en solitario a riesgo de quedar fuera de todo por la polarización.

Pero, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, baluarte del macrismo, las diferencias entre los partidos parecen ser inconciliables, y mucho ha tenido que ver el dúo que rodea al presidente.

Ven debilitado al PRO, con una mala gestión de arranque de Jorge Macri, y con ella la posibilidad cierta de dar el golpe en la Ciudad, sin entender que esa lucha puede provocar la arremetida de una tercera fuerza que con Leandro Santoro a la cabeza ha fluctuado en todas las elecciones entre el 20 y el 25 %, y bien podría asomar la cabeza aprovechando la pelea de quienes hoy aparecen como los partidos mayoritarios en la Ciudad.

En este sentido, la pelea podría ser entre tercios.

El problema en Argentina durante la última época, estuvo relacionado al alto índice inflacionario, y a la depreciación constante de la moneda frente al dólar estadounidense.

No debería olvidar el Gobierno, que cuando un problema tiene su solución; el problema deja de ser problema.

Si la economía se sigue encarrilando, si la inflación continúa a la baja hasta desaparecer, si el País comienza a crecer, si la estabilidad se mantiene, las exigencias vendrán por otro lado.

Y ese otro lado, es el costado republicano, el respeto por el pensamiento del otro, la evitabilidad de peleas y conflictos constantes, y la no generación de problemas donde no los hay.

En este sentido, algunas de las personas que rodean al Presidente, y hasta el mismo Presidente alientan estas situaciones que mucho malestar crean, y no producen nada positivo.

Primero fue Javier Milei con algunos periodistas, después con gente del espectáculo, o con la oposición.

Luego, Santiago Caputo.

Mas parecido en este aspecto con el kirchnerismo, no se consigue.

"En política no se debe herir inútilmente a nadie, ni lanzar palabras irreparables, porque uno no sabe si el enemigo con quien hoy se combate será un amigo mañana. Después de cierto tiempo, el ofensor y el ofendido, no son ya las mismas personas.... en política, como en todas las cosas, no hay falta que, tarde o temprano, no se pague". (Julio Argentino Roca)

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