
VACACIONES EN LA PLAYA CON NIÑOS: "El distractor número uno es el celular"
Un guardavidas con más de 30 años de experiencia dio recomendaciones para el cuidado de chicos en las playas y prevenir accidentes en el mar.
El verano todavía no arrancó con todo, pero las playas y las piletas ya empiezan a llenarse. Y con ellas, vuelven los mismos riesgos de todos los años que en los últimos años sumó a un personaje: el teléfono celular.
Así lo planteó Martín Del Gaiso, guardavidas desde hace 31 años en San Bernardo y organizador del Congreso Internacional de Salvamento Acuático y Socorrismo (CISAS), donde se puso bajo la lupa el impacto del uso del móvil en los adultos responsables de los chicos.
El guardavidas fue tajante al describir cuál debería ser la conducta adulta. Recordó que los niños integran “una franja etaria sumamente complicada en el tema del ahogamiento” y subrayó que “porque el adulto tiene que estar a una distancia de un brazo, no tiene que estar a una distancia de 40 metros mirándolo de afuera del agua”. Esa mínima diferencia, unos segundos de reacción, puede marcar la frontera entre un susto y una tragedia.
"El distractor número uno es el celular", comentó. "Les puedo asegurar que cuando tenemos chicos que están solos en la playa, siempre y cuando lo permite la población, tratamos de generar la prevención y cuando haces la prevención con un chiquito, lo que hacemos es ir directamente a donde están los padres y te encuentras con padres, escuchando música, tomando mate o directamente viendo el celular, totalmente despreocupado", agregó.
También desarmó uno de los mitos más extendidos sobre cómo se ahoga un chico. Lejos de lo que muestran las películas, el proceso suele ser silencioso. Del Gaiso lo explicó con crudeza: “El chiquito que se está ahogando no va a gritar, va a estar moviendo sus brazos, desesperado, tratando de mantenerse a flote y lo que va a hacer, lamentablemente, es tragar agua y aspirar agua. En un momento pierde el conocimiento y desaparece.” Cuando ese cuadro se combina con un adulto distraído mirando el celular, el desenlace puede ser fatal.
Del Gaiso también advirtió por el boom de piletas particulares sin cercos ni medidas de seguridad y cuestionó la confianza excesiva en flotadores y “bracitos” que “no sirven para nada” frente a un descuido de segundos.